Por la fecha 23 del Torneo de Primera B, Villa San Carlos derrotó 3 a 1 a Ituzaingó en el Estadio Carlos Sacaan y volvió al triunfo después de diez fechas. Lautaro Mena abrió el marcador para el local a los 20 minutos del primer tiempo, pero Kevin Pavía igualó antes del descanso. En el complemento, Ezequiel Melillo, de penal, y Santino Fabi sellaron una remontada merecida para el conjunto de Berisso. Una vez más, el equipo de Miguel Ángel Restelli supo revertir un resultado adverso y confirmó con una victoria el crecimiento futbolístico que venía mostrando desde la llegada del entrenador, quien volvió a acertar con la lectura del partido y las modificaciones realizadas desde el banco

Durante los primeros minutos de la etapa inicial, quien intentó asumir el protagonismo fue Ituzaingó. Sin embargo, con el correr del encuentro, Villa San Carlos comenzó a emparejar el trámite, ganó la tenencia de la pelota y llevó el juego hacia el arco defendido por Lautaro Barraza. Pese a ello, ninguno de los dos equipos lograba generar situaciones claras de peligro y el partido empezó a disputarse con mucha intensidad en la mitad de la cancha. El nerviosismo se hizo presente y también el juego fuerte, al punto que, a los 16 minutos, Alejandro Lugones recibió la primera tarjeta amarilla del encuentro.

Cuando el reloj marcaba los 19 minutos llegó la primera emoción de la tarde. Todo nació de una pelota larga desde el fondo del conjunto local. En la mitad de la cancha, Franco Ojeda y Ezequiel González fueron a disputar el balón y cometieron infracción sobre Alcides Miranda Moreira. El propio delantero ejecutó el tiro libre enviando la pelota al área. El primer rechazo de Franco Ojeda dejó el balón en los pies de Alan Sotelo, quien volvió a meterla al área desde el sector derecho. Tomás Akimenco alcanzó a despejar con los puños, pero el rebote le quedó servido a Lautaro Mena, que sacó una volea cruzada contra el palo para establecer el 1 a 0 a favor de Ituzaingó.

Hasta ese momento, el encuentro era parejo y cerrado. El Verde encontró la ventaja a través de una pelota detenida, en una de las pocas aproximaciones que había generado, ya que hasta ese momento no había hecho méritos suficientes para justificar el resultado.

Lejos de sentir el impacto del gol, Villa San Carlos reaccionó de inmediato. Los dirigidos por Miguel Ángel Restelli adelantaron sus líneas, comenzaron a presionar más arriba y asumieron definitivamente el protagonismo del partido. En ese contexto, el entrenador villero tomó una rápida decisión táctica: retiró a Alejandro Lugones, que ya estaba amonestado, para evitar una posible expulsión, y mandó al campo de juego al flamante refuerzo Fausto Ferrante, buscando sumar una referencia de área para acompañar a Kevin Pavía.

La variante dio resultado casi de inmediato. A los 29 minutos, Franco Ojeda rechazó una pelota desde su propio campo. Ezequiel Melillo ganó de cabeza en la mitad de la cancha y habilitó a Felipe Guallama, quien condujo hasta el borde del área y asistió hacia atrás. Ferrante arrastró la marca de los centrales y dejó el espacio libre para la aparición de Kevin Pavía, que definió con precisión ante la salida de Barraza para decretar el 1 a 1 y cortar una sequía personal de seis partidos sin convertir.

A partir del empate, el conjunto de Berisso creció futbolísticamente, se adueñó de la pelota y comenzó a manejar los tiempos del encuentro. Ituzaingó se replegó y apostó a responder de contragolpe, mientras que Villa San Carlos fue quien propuso y terminó siendo superior. Recién en los últimos cinco minutos el partido volvió a hacerse de ida y vuelta, aunque, en líneas generales, el Cele mostró un mejor funcionamiento colectivo, manejó con mayor criterio la tenencia del balón y cerró la primera etapa dejando una imagen superior a la del conjunto local.

En el complemento, el encuentro comenzó con la misma tónica con la que había finalizado la primera etapa: de ida y vuelta, con ambos equipos buscando el arco rival. Villa San Carlos mantuvo la presión alta que lo había caracterizado en los últimos minutos del primer tiempo. Cuando no tenía la pelota, dejaba a Kevin Pavía y Fausto Ferrante presionando la salida de los defensores locales para impedir que Ituzaingó pudiera salir jugando con claridad.En ataque, los extremos Simón Cañete y Fernando Farías se adelantaban por las bandas para abastecer a los hombres de área y generar superioridad por los costados.

El entrenador Matías De Cicco advirtió que el conjunto de Berisso encontraba espacios por el sector izquierdo y decidió mover el banco con el ingreso de Iván Regules por Segundo Gras para intentar frenar las proyecciones de Cañete. Sin embargo, la modificación no dio los resultados esperados.

Por su parte, Miguel Ángel Restelli respondió con un cambio puesto por puesto: Augusto Pontón reemplazó a Felipe Guallama. El ingreso del mediocampista fortaleció la mitad de la cancha, le dio mayor equilibrio al equipo y permitió que Villa San Carlos monopolizara definitivamente la tenencia del balón. Con sus líneas adelantadas, el Cele comenzó a jugar cada vez más cerca del área defendida por Lautaro Barraza, obligando al conjunto local a replegarse y perdiendo prácticamente el control del partido.

La superioridad visitante encontró su premio a los 29 minutos. La presión alta volvió a dar resultados y forzó un error en la salida de Mauro Aguirre. Ezequiel Melillo y Fausto Ferrante recuperaron la pelota cerca del área rival; el propio Melillo tomó el control de la jugada y envió un centro que impactó en el brazo extendido del capitán Emmanuel Mantovani. Sin dudarlo, el árbitro Gabriel Flores sancionó la pena máxima. El propio Melillo se hizo cargo de la ejecución y, con un remate certero, estableció el 2 a 1 para Villa San Carlos.

El gol cambió por completo el clima en el Estadio Carlos Sacaan. Mientras el Cele comenzaba a dejar atrás una larga racha sin triunfos, Ituzaingó veía cómo se le escapaba un partido clave y el nerviosismo se apoderó tanto de los futbolistas como de los hinchas, que comenzaron a expresar su descontento con cánticos e insultos dirigidos hacia su propio equipo. Tras el tanto, De Cicco intentó reaccionar con el ingreso de Franco Luppino en reemplazo de Mauro Aguirre.

Lejos de conformarse con la ventaja, Restelli volvió a mostrar una correcta lectura del partido y utilizó su última ventana de cambios. Mandó al campo de juego a Franciso Cairo por Ezequiel Melillo, a Iñaki Esteves —quien hizo su debut con la camiseta de Villa San Carlos— por Kevin Pavía, y a Santino Fabi por Fernando Farías. Cairo aportó manejo y claridad en la mitad de la cancha; Esteves reforzó la última línea para sostener el resultado, mientras que Fabi ocupó el carril derecho, manteniendo el equilibrio del equipo.

La historia quedó sentenciada a los 33 minutos. Fausto Ferrante ganó de cabeza en el círculo central y descargó para Augusto Pontón. El mediocampista avanzó algunos metros y habilitó a Santino Fabi, quien, antes de ingresar al área, sacó un potente remate que se clavó en el ángulo izquierdo de Barraza. El arquero local alcanzó a estirarse, pero nada pudo hacer para evitar un verdadero golazo que significó el 3 a 1 definitivo. Para Fabi fue un estreno soñado: convirtió en la primera pelota que tocó y marcó su primer gol con la camiseta de Villa San Carlos en 13 encuentros disputados

Ese tercer tanto terminó de derrumbar a Ituzaingó. El equipo local perdió el orden, se mostró desorientado y, empujado más por la obligación que por el juego, intentó ir en busca del descuento. Sin embargo, se encontró con un Villa San Carlos sólido, ordenado y seguro en todas sus líneas, que controló el desarrollo hasta el final. Aunque Gabriel Flores adicionó cinco minutos, el resultado ya no volvió a modificarse y el Cele terminó festejando una victoria tan necesaria como merecida.

En líneas generales, Villa San Carlos consiguió un triunfo tan trabajado como merecido. El conjunto dirigido por Miguel Ángel Restelli supo sobreponerse a un gol tempranero, nunca perdió la calma y, con paciencia, orden y una acertada lectura del partido desde el banco de suplentes, terminó imponiendo condiciones en el Estadio Carlos Sacaan. Los cambios realizados por el entrenador fueron determinantes para modificar el desarrollo del encuentro y el equipo respondió con una actuación colectiva que fue claramente de menor a mayor.

Después del empate, el Cele monopolizó la tenencia del balón, presionó alto, encontró profundidad por las bandas y fue ampliamente superior en el complemento, dejando sin respuestas a un Ituzaingó que nunca logró recuperarse del golpe anímico del segundo gol. La solidez defensiva, el equilibrio en la mitad de la cancha y la contundencia en los metros finales terminaron marcando la diferencia para explicar una victoria construida desde el funcionamiento colectivo.

El 3 a 1 no solo le permitió a Villa San Carlos cortar una racha de diez partidos sin conocer la victoria, sino también ratificar todo lo bueno que había mostrado en los cuatro empates consecutivos anteriores. Aquella evolución futbolística que comenzó a verse desde la llegada de Miguel Ángel Restelli finalmente encontró su premio. El equipo recuperó el orden, la intensidad, el protagonismo y la identidad que pretende su entrenador, transformando esa mejoría en un triunfo que puede significar un verdadero punto de partida. Ahora, el desafío será sostener este crecimiento cuando reciba a San Martín (B) en el Estadio Gennacio Sálice.

Cobertura de imagen: Equipo Celeste y Nada Más

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