Mientras el secretario de Salud, Dr. Santiago Ramírez Borga, acusa a éste medio de difundir «falacias», los vecinos del barrio exponen chats desesperados en un grupo de WhatsApp que el propio funcionario y el intendente Fabián Cagliardi integran en absoluto silencio.
El invierno en Berisso no solo trae frío; expone, una vez más, la cruda realidad del sistema de atención primaria de la salud. Tras la reciente investigación de Infoberisso y Radio Sur 105.1, (link de la nota) que visibilizó las graves denuncias de los vecinos del barrio El Carmen sobre el caótico funcionamiento de la Unidad Sanitaria N° 35, ubicada en la calle 96 y 126, la respuesta oficial no tardó en llegar, aunque lejos estuvo de traer soluciones reales a la comunidad.

A través de un correo electrónico oficial, el secretario de Salud de la comuna, Dr. Santiago Ramírez Borga, intentó desacreditar el reclamo comunitario y el trabajo periodístico, calificando la nota de «falacia informativa y malintencionada que angustia a la población». Ramírez Borga, un funcionario que ostenta una particular capacidad de supervivencia política al acumular más de una década en funciones —habiendo transitado la gestión macrista de Jorge Nedela y manteniéndose inamovible en la actual administración peronista de Fabián Cagliardi—, defendió su gestión asegurando que en Berisso las salitas no sufren ningún colapso.
Según el descargo oficial del secretario, el municipio cuenta desde hace tres años con turneras digitales con todos los profesionales, ofreciendo turnos programados y de demanda espontánea para evitar las filas de madrugada. Asimismo, el funcionario afirmó que el promedio para acceder a un turno programado en todo el distrito no excede los siete días, y que el sistema permite monitorear cualquier demora desde su propia secretaría. Sin embargo, la cruda realidad de la calle y de las madrugadas a la intemperie desmiente categóricamente este relato de la gestión.




Apenas unas horas después de la desmentida municipal, los vecinos volvieron a reventar los canales comunitarios de comunicación. En un concurrido grupo de WhatsApp del barrio, en el cual están incluidos y son arrobados constantemente tanto el intendente Fabián Cagliardi como el propio Ramírez Borga, los testimonios pintaron una postal de desidia que las autoridades prefieren esquivar. Una de las madres relató con indignación que ese mismo día otra vecina fue a la salita a las cinco y media de la mañana y se tuvo que ir sin respuesta, insistiendo en la urgencia de que se entreguen turnos a las ocho y que se garantice atención inmediata.
Otra vecina sumó su dolorosa experiencia bajo el frío invernal, explicando que caminó desde la calle 604 hasta la salita a las cinco de la mañana junto a su hija, ambas con fiebre, para terminar volviéndose con las manos vacías.




En el chat del barrio, la supuesta espera máxima de siete días que asegura el secretario se traduce en meses de incertidumbre. Los usuarios denunciaron que les reprograman los turnos para agosto y que incluso llevan dos meses esperando para que un profesional simplemente revise los resultados de unos análisis clínicos de rutina.
El desamparo es total cuando se trata de la salud infantil. Ante la escasez de profesionales, ya que los vecinos denuncian que durante toda la semana solo hubo una pediatra en el lugar, las madres describen situaciones extremas para lograr que un médico asista a sus hijos. Una de las vecinas relató con amargura que debió concurrir en reiteradas ocasiones por un fuerte dolor de oído de su hija sin conseguir atención, asegurando que prácticamente tienen que llevar a los niños con fiebre al extremo para que los atiendan.




A esto se le suma una gravísima denuncia de discrecionalidad en la entrega de medicamentos e insumos anticonceptivos. Una de las integrantes del grupo de WhatsApp expuso que en la salita le negaron pastillas anticonceptivas alegando falta de stock, pero apenas dos horas después, una familiar que trabaja en Acción Social se presentó en el lugar y le entregaron tres cajas sin inconvenientes. Los vecinos afirman que se manejan con total arbitrariedad y que la medicación se reparte según la afinidad o los contactos de cada persona.
Esta profunda ineficacia de la Unidad Sanitaria N° 35 está provocando lo que cualquier sistema de salud serio busca evitar: el colapso de las guardias de alta complejidad en la región. Cansados de las revisiones superficiales en las que denuncian que solo pesan y miden a los niños sin profundizar en su diagnóstico, y hartos de los malos tratos por parte del personal administrativo, las familias de El Carmen optan por viajar kilómetros hacia La Plata. Varios testimonios coincidieron en que prefieren trasladarse directamente al Hospital de Niños Sor María Ludovica o al Hospital Sbarra, donde reciben una atención de calidad y se van con los medicamentos necesarios en pocos minutos, lamentando tener una salita a pocas cuadras de su casa que resulta completamente inútil.
Resulta llamativo que el secretario Ramírez Borga acuse con tanta vehemencia a éste medio de intentar dañar la gestión y preocupar a la población, pero a su vez mantenga un silencio absoluto en el grupo de WhatsApp donde los vecinos le reclaman diariamente con pruebas y fotos del calvario que padecen.
Los habitantes de Berisso y los medios no buscan agraviar a los trabajadores de la salud, sino exigir que los funcionarios responsables salgan de sus oficinas, dejen de ignorar los reclamos de la comunidad y brinden soluciones urgentes para un barrio que ya no puede seguir esperando a la intemperie.




