El dato de la inflación de julio cayó como un balde de agua fría para el Gobierno. Según el INDEC, los precios aumentaron un 2,1% y volvieron a subir después del alivio que había traído junio. Con este número, el costo de vida ya acumula un aumento del 19,3% en lo que va del año y alcanza un 33,8% si se lo compara con el mismo mes del año pasado. Esta suba deja al descubierto lo difícil que está siendo frenar la suba de precios y pone en duda qué tan efectivo es el plan económico para cuidar el bolsillo de la gente.

Aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, intentó suavizar la noticia diciendo que la inflación iba a estar en este rango y prometiendo que el país irá hacia niveles internacionales, los números muestran otra realidad. Lo que más aumentó en julio estuvo golpeado por el receso de invierno: el rubro de recreación y cultura subió un 5%, mientras que hoteles y restaurantes aumentaron un 2,8%. Además, la comida y las bebidas siguieron empujando el índice hacia arriba, lo que impacta de lleno en las familias que menos tienen, siendo el Gran Buenos Aires la zona donde más se sintieron los aumentos, con un 2,3%.

Las alarmas ya habían empezado a sonar días antes con el dato de la Ciudad de Buenos Aires, donde la inflación saltó pegó un salto fuerte y llegó al 2,9%. Los aumentos en turismo, salidas y servicios de la vivienda mostraron que en los grandes centros urbanos la vida cotidiana está cada vez más cara, alejándose de las proyecciones más optimistas del equipo económico.

Pero más allá de los números, el problema principal es la pérdida de confianza. El propio presidente Javier Milei había prometido en reiteradas oportunidades que para esta altura del año la inflación iba a empezar a arrancar con «cero coma». Con un año que ya acumula casi un 20% de aumento y un piso mensual que no logra bajar del 2%, las promesas chocan contra la góndola. La distancia entre lo que se promete en la televisión y lo que cuesta hacer las compras vuelve a generar dudas sobre si este camino realmente nos lleva a la tan esperada estabilidad.

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