La temporada epidemiológica actual expone un salto histórico en los contagios de hantavirus. El comportamiento inusual del virus, impulsado por factores ambientales y la presencia de la temida cepa Andes, encendió las alarmas de la Organización Mundial de la Salud y mantiene bajo estricta vigilancia a los ministerios de salud de la región.
Los datos del último Boletín Epidemiológico Nacional reflejan una realidad preocupante. Durante el ciclo actual, las cifras de personas afectadas y víctimas fatales muestran un incremento sostenido que superó el umbral de brote tradicional. Se registraron 101 contagios confirmados totales, con 32 fallecimientos, lo que representa una tasa de letalidad del 31,7%. De esos casos, 45 corresponden a lo que va del año. La provincia de Buenos Aires concentra la mitad de las muertes del país en esta temporada. Además, el virus generó un fuerte impacto internacional tras detectarse un brote vinculado a un crucero que zarpó desde el sur argentino, obligando a los científicos del Instituto Malbrán a desplegar misiones de urgencia para rastrear los reservorios del virus.
El hantavirus es una enfermedad zoonótica causada por un virus ARN. Aunque en el país circulan variantes como Lechiguanas u Orán, el foco de la emergencia global es la cepa Andes. El principal reservorio de esta variante es el ratón colilargo, un pequeño roedor silvestre que habita zonas boscosas y rurales. A diferencia de las cepas norteamericanas o europeas, la cepa Andes es la única variante en el mundo capaz de contagiarse de forma directa entre seres humanos por vía respiratoria a través de aerosoles de fluidos, especialmente en entornos de brotes o contacto estrecho.
El Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus evoluciona con rapidez. Comienza como un estado gripal fuerte con fiebre, dolores musculares y decaimiento, pero evoluciona en pocos días hacia una insuficiencia respiratoria grave y una falla cardiovascular que puede ser mortal.
Los infectólogos y especialistas en medio ambiente apuntan a una combinación de factores determinantes para el aumento de casos. Por un lado, el cambio climático y la alteración en los regímenes de lluvias y las temperaturas modificaron los ciclos de reproducción de los roedores silvestres, extendiendo la presencia de casos más allá de las temporadas habituales de primavera y verano. Por el otro, la invasión del hábitat mediante la destrucción de espacios naturales, el avance de pequeñas urbanizaciones hacia zonas rurales y la interacción humana en áreas boscosas sin protección aumentaron las posibilidades de contacto con las secreciones del roedor.
La principal vía de contagio sigue siendo la inhalación de polvillo contaminado con orina, saliva o excremento de ratones infectados. Por ello, las pautas de limpieza y cuidado en el hogar o cabañas cerradas son esenciales y deben seguir un orden estricto. Primero, si se va a entrar a un galpón, cabaña o vivienda que permaneció cerrada, se deben abrir puertas y ventanas bien de frente, salir del lugar y dejar correr el aire por lo menos media hora antes de permanecer adentro. Segundo, nunca hay que pasar la escoba ni usar aspiradora de forma directa en zonas con sospecha de roedores, ya que esto levanta partículas al aire; en su lugar, se debe rociar el piso y las superficies con una mezcla de una parte de lavandina por nueve partes de agua y dejarla actuar 15 minutos. Tercero, para la limpieza húmeda se deben utilizar barbijos que filtren partículas (preferentemente N95 o superiores) y guantes, recogiendo los residuos con trapos húmedos para luego disponerlos en bolsas cerradas dobles. Por último, se debe mantener el control de malezas, los patios limpios y el pasto corto en un radio de 30 metros alrededor de la casa, evitando dejar restos de comida o basura al alcance de los animales.
El hantavirus dejó de ser una preocupación exclusiva de la Patagonia o de trabajadores rurales aislados. Su expansión geográfica obliga al sistema de salud a reformular sus estrategias. El monitoreo genómico constante por parte del Instituto Malbrán es crucial para detectar a tiempo si la cepa está mutando hacia formas aún más transmisibles. Al mismo tiempo, el diseño urbano de las periferias y el turismo en áreas agrestes demandarán una regulación mucho más estricta en materia de bioseguridad. La prevención colectiva y la consulta médica temprana ante los primeros síntomas gripales en áreas de riesgo son las únicas herramientas efectivas frente a un virus silencioso, pero letal.




