La situación judicial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ha tomado un nuevo impulso tras el pedido del fiscal Gerardo Pollicita para investigar un presunto viaje al Caribe. En el marco de la causa caratulada «Adorni, Manuel s/malversación de caudales públicos y otro», el fiscal le solicitó al juez Ariel Lijo que autorice el acceso a los registros de ingresos y egresos del país gestionados por la Dirección Nacional de Migraciones.
La medida también alcanza a la esposa del funcionario, Bettina Angeletti, y busca verificar si existieron unas vacaciones familiares en Aruba que habrían tenido lugar en diciembre de 2024.
A pesar de las sospechas que pesan sobre ese mes en particular, los registros oficiales indican que el vocero devenido en jefe de Gabinete mantuvo una presencia activa en la Casa Rosada, brindando conferencias de prensa los días 3, 12, 17 y 26 de diciembre, antes de iniciar un receso de tres semanas en enero de 2025. Sin embargo, la Justicia no solo pone el foco en el destino caribeño, sino también en el financiamiento de vuelos privados y en la participación de otras figuras en los traslados bajo investigación.
En su presentación, Pollicita requirió que la Procuraduría de Investigaciones Administrativas tome intervención en el expediente y solicitó informes detallados a la empresa propietaria de la aeronave involucrada. El pedido del fiscal incluye la totalidad de los movimientos migratorios de Adorni y del periodista Marcelo Grandio desde el inicio de 2023, así como un análisis minucioso de los desplazamientos registrados entre el 12 y el 17 de febrero de 2026.
Estas diligencias, según trascendió, pretenden profundizar la investigación sobre el patrimonio y los traslados del funcionario nacional.
Mientras la justicia avanza con estos requerimientos, el Poder Ejecutivo ha intentado blindar la figura de uno de sus hombres más cercanos. El presidente Javier Milei brindó un fuerte respaldo público a su jefe de Gabinete durante el reciente acto por Malvinas, donde se los vio fundidos en un efusivo abrazo.
Este gesto se interpreta como una señal de unidad en un momento en que el Gobierno busca relanzar su gestión y retomar el control de la agenda pública, opacada por las sospechas sobre el patrimonio de su principal comunicador y la reciente revelación sobre las reiteradas visitas de su escribana a la Casa de Gobierno.




