Por la fecha 24 del Torneo de Primera B, Villa San Carlos y San Martín de Burzaco igualaron 0 a 0 en el Estadio Gennacio Sálice, en un encuentro donde ninguno de los dos equipos logró romper la paridad. El Cele necesitaba sumar de a tres para continuar alejándose de la zona baja de la tabla, mientras que el conjunto visitante llegaba con una racha de cinco encuentros sin conocer la victoria.

Los dirigidos por Miguel Ángel Restelli intentaron asumir el protagonismo durante varios pasajes del partido, aunque les costó generar conexiones en la mitad de la cancha para abastecer con claridad a sus delanteros. Por su parte, el equipo conducido por Federico Scurnik propuso un planteo más ofensivo, pero también careció de profundidad en los metros finales. En líneas generales, el empate terminó siendo justo, ya que ninguno de los dos encontró ese cambio de ritmo necesario para desnivelar el marcador.

Desde el inicio, Villa San Carlos salió a la cancha con el habitual esquema 3-5-2 que viene utilizando Miguel Ángel Restelli. La última línea estuvo integrada por Alejo Lloyaiy, Gustavo Areco y Franco Ojeda; por las bandas se ubicaron Fernando Farías y Simón Cañete; en la mitad de la cancha se pararon Ezequiel González y Felipe Guallama como volantes centrales, con Ezequiel Melillo unos metros más adelantado en la función de enlace. En ofensiva, la referencia estuvo a cargo de Kevin Pavía y Fausto Ferrante.

Los primeros 45 minutos fueron muy disputados, con mucho roce físico y escasa fluidez en el juego. Ambos equipos alternaron la tenencia del balón, aunque ninguno consiguió imponer condiciones ni generar situaciones claras frente a los arcos. La pelota circuló más por la mitad de la cancha que por las áreas, haciendo que el desarrollo fuera muy trabado y con pocas emociones.

Una de las incidencias más importantes de la etapa inicial se produjo a los 31 minutos, cuando Gustavo Areco debió abandonar el campo de juego por una molestia física. En su lugar ingresó Iñaki Esteves se acopló rápidamente a la última línea.

Dentro de un trámite muy cerrado, volvió a destacarse la tarea de Ezequiel González. El mediocampista se mostró como un volante posicional, aportando equilibrio, buena distribución y criterio para administrar la pelota, además de darle dinámica a la salida del equipo. Sin embargo, Villa San Carlos sintió la falta de conexión entre Melillo y la dupla ofensiva conformada por Ferrante y Pavía, quienes prácticamente no pudieron entrar en juego.

San Martín de Burzaco tampoco encontró los caminos para inquietar a Tomás Akimenco y apostó más a la fricción que al juego asociado. Así, el primer tiempo se consumió entre imprecisiones, muchas disputas en la mitad de la cancha y pocas llegadas de riesgo, dejando una imagen de un partido intenso, pero con escaso vuelo futbolístico.

El complemento mantuvo la misma tónica que la primera etapa. Villa San Carlos siguió mostrando orden y solidez en todas sus líneas, aunque volvió a evidenciar dificultades para generar juego en la mitad de la cancha y abastecer con claridad a sus delanteros.Al advertir esa falta de conexión, Miguel Ángel Restelli movió el banco de suplentes e hizo ingresar a Ángel Acosta y Augusto Pontón en reemplazo de Ezequiel Melillo y Felipe Guallama, respectivamente.

Con estas variantes, Ezequiel González quedó como único volante central de contención, mientras que los recién ingresados pasaron a desempeñarse como internos, con la misión de darle mayor circulación y elaboración al juego. Sin embargo, el cambio no alcanzó para modificar el desarrollo del encuentro y el Cele continuó careciendo de profundidad en los metros finales.

La principal dificultad del conjunto villero volvió a estar en la gestación. Los volantes no lograron enlazarse con Kevin Pavía y Fausto Ferrante, quienes debieron realizar un gran desgaste presionando la salida rival y peleando pelotas largas, muchas veces sin el acompañamiento de los carrileros o de los mediocampistas que llegaran desde atrás para generar superioridad numérica en ataque.

San Martín de Burzaco tampoco encontró los caminos para romper el cero. Si bien intentó adelantar algunos metros sus líneas durante algunos pasajes del complemento, nunca consiguió inquietar con claridad a Tomás Akimenco, que atravesó una tarde con escaso trabajo gracias a la firmeza que mostró la última línea celeste.

Más allá del empate, Villa San Carlos volvió a dejar un aspecto positivo. Desde la llegada de Miguel Ángel Restelli, el equipo logró consolidarse de mitad de cancha hacia atrás, mostrando una estructura defensiva sólida, orden táctico e intensidad para recuperar la pelota. El gran desafío ahora pasa por trasladar esa mejoría al aspecto ofensivo, encontrar mayor generación de juego y transformar ese orden en situaciones claras de gol que le permitan sumar con mayor frecuencia de a tres.

Ahora el Cele tendrá un nuevo desafío el próximo martes 14 de julio, cuando visite a Sportivo Italiano desde las 15:00 horas, mientras que San Martín de Burzaco volverá a jugar fuera de casa frente a Ituzaingó, desde las 19:00.

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