La histórica cooperativa Textil de Berisso, una fábrica recuperada que durante más de cinco décadas se consolidó como el principal proveedor de gasas para los hospitales públicos de la provincia de Buenos Aires, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. La planta de producción acumula ya 25 días consecutivos completamente paralizada, una situación extrema que se ve agravada por el corte total de los servicios esenciales de luz y gas debido a la falta de fondos, lo que mantiene en vilo a las 140 familias que dependen directamente de esta fuente laboral.
Esta preocupante inactividad es el resultado directo de una millonaria deuda que el gobierno provincial mantiene con la cooperativa por los suministros entregados en el contrato anterior. Al no recibir los pagos correspondientes, los trabajadores se quedaron sin los recursos económicos necesarios para comprar insumos y procesar la tela. La falta de liquidez provocó una reacción en cadena que no solo derivó en el corte de los servicios públicos dentro de la fábrica, sino que también desató los lógicos reclamos de los proveedores, quienes exigen la regularización de sus propias deudas. Los integrantes de la cooperativa lamentan profundamente este freno forzado, ya que aseguran que contaban con la capacidad operativa para seguir cumpliendo con el abastecimiento del sistema sanitario.
El escenario de parálisis se da en un contexto de profunda incertidumbre respecto al futuro comercial de la planta. Por primera vez en sus 53 años de trayectoria ininterrumpida, la cooperativa se vio obligada a competir en una licitación pública contra empresas del sector privado para mantener el contrato con el Ministerio de Salud bonaerense. Aunque las estimaciones preliminares indican que retendrían cerca del 60 por ciento de la producción, el 40 por ciento restante pasaría a manos de una firma privada. Esta reducción del volumen de trabajo forzará a la fábrica a una drástica reorganización presupuestaria, complicando aún más el panorama para sostener los ingresos de todos sus miembros.
A pesar de la gravedad de la crisis y de haber realizado movilizaciones tanto al Ministerio de Salud como a la Gobernación, los trabajadores denunciaron una absoluta falta de canales de diálogo por parte de las autoridades provinciales, señalando que ningún funcionario los recibió para atender el reclamo. Frente al silencio oficial y con las máquinas apagadas desde hace casi un mes, los cooperativistas mantienen una postura firme y aseguran que su prioridad absoluta es resistir para preservar los puestos de trabajo y garantizar que las 140 familias afectadas no pierdan su sustento diario.




