Un preocupante escenario de vulnerabilidad social movilizó en las últimas horas a una red de contención vecinal e institucional en el barrio de Villa Zula. Gracias a un operativo conjunto, se logró brindar asistencia urgente a un adulto mayor que se encontraba viviendo en condiciones de postergación extrema en su domicilio ubicado en la calle 177, entre 34 y 35.
El panorama con el que se encontraron las dotaciones de asistencia era crítico. El hombre, que habita una precaria vivienda de la zona, presenta visibles dificultades para higienizarse y trasladarse por sus propios medios, lo que lo obligaba a pasar sus días prácticamente postrado. Al momento del abordaje, el anciano carecía de alimentos básicos, no contaba con la medicación necesaria para sus patologías y su vivienda no disponía de un baño funcional.

La alarmante situación activó una respuesta inmediata en la que interactuaron activamente los vecinos del barrio, efectivos de la Policía de la Provincia y profesionales del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME). Asimismo, el procedimiento contó con la participación de las concejales locales Laura Fernández y Antonella Villa Chiodo. En un gesto que priorizó la emergencia humanitaria por sobre las diferencias partidarias, ambas edilas —pertenecientes a distintos espacios políticos— coordinaron la entrega de mercadería y gestionaron los medicamentos recetados por los médicos del servicio de emergencias.
Como parte de las primeras medidas para mejorar la calidad de vida y la movilidad del damnificado, se le hizo entrega de una silla de ruedas.
A la espera de una solución habitacional y de asistencia estatal a largo plazo, el esquema de cuidado urgente quedó temporalmente a cargo de una familia vecina, que asumió solidariamente el compromiso de asistirlo en el día a día. Según informaron las fuentes vecinales, se aguarda para los próximos días el arribo a Berisso de una hermana del hombre, quien viaja desde la provincia de Misiones para hacerse cargo de la situación familiar.




