El invierno y las complejidades geográficas de la zona ribereña exponen, una vez más, la sensibilidad del sistema de transporte público en la región. En las últimas horas, un nutrido grupo de vecinos y vecinas de Los Talas y La Balandra impulsó una masiva junta de firmas en formato de petición vecinal para manifestar su firme y enérgico rechazo ante la decisión de la Empresa de Transporte La Unión de desplazar y reemplazar a los choferes habituales del Ramal J. El reclamo, dirigido formalmente a la patronal de la prestataria, advierte sobre el inmediato perjuicio que sufren diariamente las familias que dependen en exclusividad de este recorrido, el cual une los puntos estratégicos de Armour y La Balandra.
Para los usuarios de la franja costera de Berisso, el transporte público no es una alternativa más, sino el único nexo con los centros asistenciales, educativos y laborales. En este sentido, la comunidad destaca que los choferes históricos brindaron durante años un servicio caracterizado por la responsabilidad, la puntualidad y el respeto mutuo.
La fundamentación del reclamo radica en que el conocimiento pormenorizado de la traza, de las particularidades del estado del camino, de las frecuencias horarias y la familiaridad con la fisonomía de los pasajeros habituales constituyen factores determinantes que garantizaban la seguridad y la calidad de la prestación diaria.
Los vecinos remarcan de modo tajante en el escrito que la desvinculación no solo los perjudica directamente como usuarios, sino que la consideran una medida profundamente injusta hacia quienes dieron lo mejor de sí en cada una de las jornadas de trabajo.
La situación geográfica del ramal le confiere una sensibilidad muy particular, dado que el trayecto hacia La Balandra atraviesa sectores semirurales y de alta complejidad vial en épocas invernales o de intensas precipitaciones. Es en ese escenario complejo donde la pericia y la experiencia de los choferes de siempre aportaba una enorme tranquilidad a las familias locales, por lo que la alteración intempestiva de los equipos de trabajo habituales despertó un inmediato estado de alerta comunitaria.
Ante este panorama, la exigencia central plasmada en las planillas de firmas reclama de forma taxativa el inmediato reintegro de los choferes habituales al Ramal J. Los organizadores del reclamo señalaron que continuarán recolectando adhesiones a lo largo de toda la periferia afectada y esperan la apertura de un canal de diálogo y una respuesta urgente por parte de las autoridades de la Empresa de Transporte La Unión para destrabar el conflicto antes de evaluar nuevas medidas de fuerza comunitaria.




