El invierno expone, una vez más, las profundas fallas del sistema de atención primaria de la salud en la región. En las últimas horas, un grupo de vecinos del barrio El Carmen alzó la voz para manifestar su bronca y frustración por las severas dificultades para conseguir un turno en la Unidad Sanitaria N° 35, ubicada en la calle 96 y 126. Las quejas apuntan de forma directa a la gestión del intendente Fabián Cagliardi y del secretario de Salud, Dr. Santiago Ramírez Borga.
Las madrugadas a la intemperie, la escasez crónica de cupos y las contradicciones en la información que brinda el personal administrativo se han vuelto una constante insostenible para las familias que dependen de este centro asistencial. Para los pacientes que asisten a la salita de El Carmen, conseguir atención médica se ha transformado en una lotería con pocas chances de ganar. Los testimonios reflejan una desorganización estructural cruda.
Por un lado, las demoras son insólitas: una vecina que se acercó el primer viernes de julio para solicitar un turno con medicina clínica se retiró con las manos vacías y una respuesta desalentadora, ya que recién habría disponibilidad para los primeros días de agosto. A esto se suman los cupos insuficientes y la recurrente «excusa» de la conectividad. Los usuarios denuncian que muchas veces hacen fila desde las 5:00 de la mañana, pero cuando abren las puertas a las 8:00, les informan que ya no hay cupos porque el sistema funciona mal o no anda internet. Según relatan, llaman por teléfono y anotan a los pacientes programados, dejando apenas 5 turnos libres para una fila de 30 personas. Todos los inviernos es lo mismo y las mamás tienen que irse a oscuras, con el frío que hace, para sacar un turno.
Los cruces horarios y la desinformación empeoran el panorama. Una abuela detalló que llamó para averiguar a qué hora ir para el turno tarde de su nietito y le dijeron que se presente antes de las 8:00. Sin embargo, su hija fue a las 7:00 y le informaron que ya no había vacantes porque los turnos de ambos bloques se entregaban a las 6:00 de la mañana. La falta de un criterio unificado genera un malestar constante.
La problemática no termina en la espera, sino que se extiende a la atención recibida. Quienes logran llegar a la ventanilla se topan a menudo con respuestas soberbias por parte del personal administrativo. Una madre protestó con indignación tras haber ido tres veces por un turno para su hija sin éxito, señalando los malos tratos y la soberbia de la secretaría, lo que vuelve vergonzoso que teniendo una salita en el barrio los vecinos se vean obligados a terminar en un hospital.
Esta falta de contención local está provocando un éxodo de pacientes hacia el sistema hospitalario, saturando guardias que deberían estar reservadas para casos de mayor complejidad. Varios vecinos coincidieron en que prefieren trasladar a sus hijos al Hospital de Niños Sor María Ludovica (Casa Cuna) o al Hospital Gutiérrez, donde aseguran que la calidad de atención es completamente diferente. Mientras que en la salita local acusan una revisión superficial en la que solo miden y pesan a los niños sin hacer preguntas sobre su bienestar, en los centros de mayor complejidad el control es exhaustivo.
La paciencia del barrio se agotó y los reclamos ya tienen nombres propios. A través de canales comunitarios, los usuarios apuntaron directamente contra el intendente Fabián Cagliardi y el secretario de Salud, Santiago Ramírez Borga, exigiéndoles respuestas urgentes ante la precariedad del servicio y alertando también sobre presuntos malos diagnósticos. Hasta el momento, las autoridades municipales no han anunciado medidas de contingencia para paliar el colapso de la atención durante la temporada invernal, dejando a los vecinos de El Carmen en una situación de total desamparo sanitario.




