En medio de una profunda crisis financiera que desembocó en un «corralito» bancario y un inminente juicio político en el Congreso, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó este jueves su renuncia al cargo mediante un mensaje transmitido en cadena nacional. La dimisión marca el punto de quiebre de una turbulencia institucional gatillada por la suspensión de operaciones de Ueno Bank, entidad estrechamente vinculada al oficialismo.
El descargo de Peña: «Ningún cargo puede estar por encima del país»
Durante su discurso, el ahora exmandatario argumentó que su salida busca frenar la escalada de tensión social y resguardar la gobernabilidad de la República. “Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar las instituciones democráticas”, afirmó Peña, quien además admitió el impacto personal del momento: “En uno de los momentos más difíciles de mi vida, con el corazón puesto en el Paraguay, la historia se encargará de juzgar los acontecimientos que hoy nos toca vivir”.
Peña dedicó un apartado central de su intervención a los miles de ahorristas afectados por la parálisis del Ueno Bank, buscando llevar tranquilidad sobre el destino de los fondos bloqueados:
- Pidió disculpas públicas a la ciudadanía asegurando que «jamás fue su intención defraudar la confianza depositada en su gestión».
- Exigió que el Fondo de Garantía de Depósitos «cumpla cabalmente con su finalidad» para restituir los ahorros de las familias e instituciones afectadas.
- Apeló a la «resiliencia histórica» del pueblo paraguayo para superar la conmoción económica y política.
La postura de la oposición: denuncias de corrupción y acusaciones al cartismo
La dimisión de Peña lejos estuvo de aplacar las críticas del arco opositor, que atribuye el colapso del Ueno Bank a una estructura de complicidad política y financiera vinculada al sector dominante del Partido Colorado, encabezado por el expresidente Horacio Cartes.
Desde las bancadas opositoras en el Congreso y los principales referentes parlamentarios de la alianza multipartidaria destacaron que la renuncia no borra las responsabilidades penales ni políticas. Los líderes opositores remarcaron las siguientes posturas:
- Insuficiencia de la renuncia: Señalan que la dimisión es solo el primer paso frente a lo que califican como un estafa estructural a los ahorristas, exigiendo auditorías inmediatas a la banca pública y privada vinculada al caso.
- Exigencia de investigaciones judiciales: Reclamaron que la Fiscalía actúe de oficio para determinar la responsabilidad directa de las autoridades del Banco Central del Paraguay (BCP) y del entorno de Peña en la supervisión u omisión de las irregularidades de Ueno Bank.
- Señalamiento al cartismo: La oposición sostuvo que el escándalo expuso los riesgos de la concentración del poder económico y político, afirmando que la crisis de liquidez y el «corralito» son consecuencia directa de favorecer intereses financieros ligados al oficialismo en perjuicio de la estabilidad del sistema bancario nacional.
Con la salida de Peña, el Congreso paraguayo activa los mecanismos constitucionales de sucesión presidencial en un clima de alta volatilidad social y económica, mientras las calles de Asunción mantienen la atención puesta en la devolución efectiva de los depósitos congelados.




