Un revelador estudio científico y académico puso en cifras una realidad que los vecinos de la región palpan a diario en las paradas: en los últimos dos años, casi seis de cada diez usuarios habituales abandonaron el colectivo. El fenómeno responde de manera directa al fuerte incremento de las tarifas y a las deficiencias en el servicio, obligando a miles de personas a modificar drásticamente sus formas de movilidad.

Los datos surgen del relevamiento realizado por el Observatorio de Movilidad del Gran La Plata, un organismo técnico conformado por especialistas del CONICET y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). A través de una masiva encuesta regional que ya superó las 8.000 respuestas, el informe estadístico reflejó que el 58% de las personas que utilizaban el micro de forma cotidiana dejó de hacerlo.

El impacto de este ajuste silencioso golpea con especial dureza a los trabajadores y estudiantes de Berisso y Ensenada. A diferencia del Casco Urbano de La Plata —donde la mitad de los usuarios desplazados optó por caminar debido a las distancias cortas—, la realidad socioterritorial de los municipios vecinos presenta desafíos de conectividad mucho más complejos.

Para los habitantes de Berisso y Ensenada, las extensas distancias que los separan de los centros de estudio, los puestos laborales o los polos de salud regionales impiden que la caminata sea una alternativa viable. Ante la imposibilidad de afrontar el costo diario de los pasajes de micro, el estudio detectó una migración forzada hacia otras modalidades.

El 15% de los afectados pasó a utilizar aplicaciones de transporte de pasajeros como Uber o DiDi, muchas veces bajo la modalidad de viajes compartidos para dividir gastos; un 14% se volcó al uso del automóvil particular, mientras que un 9% optó por trasladarse hacia el Tren Roca.

Desde el Observatorio del CONICET y la UNLP advirtieron que la recolección de datos y el monitoreo de la situación continuará abierto hasta el próximo mes de julio con el objetivo de dimensionar con mayor precisión el mapa de la crisis del transporte en la región. Mientras tanto, las unidades que conectan las distintas localidades de la zona continúan perdiendo pasajeros, evidenciando el fuerte retroceso en el acceso a la movilidad pública esencial.

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