Un reciente informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera (ASAP), correspondiente al tercer trimestre de 2025, ha generado una fuerte polémica al otorgar el puntaje ideal de 100 puntos a la gestión de Fabián Cagliardi en Berisso, mientras califica a Ensenada con apenas 30 puntos, ubicándola en la categoría de «Bajo o regular cumplimiento». Sin embargo, esta distinción técnica abre un interrogante profundo sobre qué significa realmente ser transparente en democracia, ya que detrás del cumplimiento estricto de las planillas contables que celebra el gobierno de Berisso, se esconden omisiones administrativas que contradicen el espíritu de una gestión abierta.
La primera gran incongruencia del ranking surge al analizar la gestión de las compras públicas. Mientras Berisso es señalado como un «ejemplo», la realidad indica que el municipio no publica una sola licitación pública desde el año 2022. En contraste, Ensenada —la ciudad supuestamente «poco transparente»— mantiene la práctica de convocar a los vecinos y a la prensa a cada apertura de sobres en el propio despacho municipal, garantizando un control social directo que en Berisso es inexistente.
Esta diferencia se traslada también a la confección de los presupuestos anuales: mientras en Ensenada se detallan minuciosamente las obras a realizar, en Berisso el presupuesto está plagado de ítems «sospechosos» y «ambiguos», convirtiendo tanto el plan de obras como el listado de proveedores en un verdadero misterio para la ciudadanía.
A esta opacidad en los gastos se suma un vacío institucional básico: el desconocimiento de la planta política. En Ensenada es público el listado y la cantidad de funcionarios, un dato elemental para cualquier sistema democrático. En Berisso, por el contrario, se desconoce quiénes son, qué roles cumplen y cuánto cobran los funcionarios del gabinete de Cagliardi; ni siquiera la intervención de la Justicia ha logrado que «los transparentes» brinden esta información básica. Pese a este hermetismo, el Intendente Cagliardi defendió su gestión asegurando que «mostrar cómo se usan los recursos es parte del compromiso asumido», destacando el logro en un contexto económico difícil.
El informe de la ASAP se basa en seis criterios técnicos rígidos, como la publicación del presupuesto del ejercicio corriente y la situación económico-financiera trimestral. Bajo estos parámetros, Ensenada fue reprobada con 0 puntos en casi todos los ítems de publicación web, salvando su puntaje únicamente por el acceso a la sección de Hacienda. No obstante, el contraste entre ambos distritos plantea una duda razonable sobre la validez de estos rankings: ¿Es realmente más transparente un municipio que cumple con la carga de datos en una web pero oculta sus licitaciones y sus funcionarios, o aquel que, aun fallando en las planillas contables, expone sus actos de gobierno ante la mirada de sus vecinos? La transparencia real parece ser algo mucho más profundo que una nota perfecta en un examen de administración fiscal.




