En un verdadero alarde de diseño e inclusión social, la localidad de Barranqueras, en la provincia del Chaco, se ha convertido en el nuevo epicentro del urbanismo vanguardista. Un hilarante recorrido difundido a través de las redes sociales por la cuenta del creador de contenido @santy.chaco dejó al descubierto la asombrosa ingeniería aplicada en las calles del municipio, donde las rampas de acceso para personas con movilidad reducida parecen diseñadas no para facilitar el tránsito, sino para poner a prueba la fe, la destreza física y los límites de la física clásica.
El trayecto documentado por el joven chaqueño comienza a lo largo de una avenida recientemente pavimentada. Allí, las sendas peatonales invitan con entusiasmo a cruzar la calzada, desembarcando alegremente en una rampa táctil y amarilla que conduce sin escalas hacia un abismo: una profunda zanja sin entubar, cubierta por malezas e incluso crateriformes pozos que parecen el lugar exacto donde impactó un meteorito extintor de dinosaurios.
El diseño no escatima en alternativas para los amantes de las emociones fuertes. Si el peatón en silla de ruedas decide evitar el salto al vacío hacia el zanjón, la arquitectura local propone una segunda opción: una rampa perfectamente terminada y pintada que muere de lleno contra la pared de ladrillos vistos de una vivienda. La insólita infraestructura plantea dos hipótesis inevitables: o se trata de una prueba de fuerza sobrehumana para impulsar la silla hasta la estratósfera, o bien de la entrada a un portal cuántico directo a otra dimensión al mejor estilo Platform 9 ¾.
Lejos de tratarse de un error aislado, el recorrido revela que este patrón arquitectónico se repite de manera meticulosa a lo largo de toda la avenida. Rampas con inclinaciones dignas de una pista de esquí extremo finalizan sobre la banquina de tierra, al borde de caídas directas al agua o directamente encalladas en el barro, transformando la simple tarea de cruzar la calle en un deporte de riesgo.
El video no tardó en volverse viral en las redes sociales, despertando una ola de comentarios irónicos entre los usuarios, quienes celebraron la «creatividad» de la obra pública local mientras cuestionan la falta de planificación elemental en materia de accesibilidad e inclusión urbana.




