La crisis económica continúa golpeando con fuerza al sector comercial de la región. En las últimas horas se confirmó, entre otros comercios, el cierre definitivo de la sucursal de la cadena de electrodomésticos Mannarino, ubicada en la transitada esquina de calle 14 y 165, en pleno centro de la ciudad. La decisión empresarial se tomó como consecuencia directa de la abrupta caída del consumo y el asfixiante incremento de los costos operativos. El gerente de la firma, Fernando, calificó la medida como un hecho lamentable y detalló que, por la situación actual del país, tuvieron que cerrar esa y dos sucursales más.
Según explicó el directivo, los locales afectados no estaban llegando ni siquiera al punto de equilibrio debido a la marcada baja en las ventas. Con esta reestructuración, la firma solo mantendrá abierta su casa central en la localidad de Lisandro Olmos. La consecuencia más dolorosa de esta persiana que se baja es el impacto social directo, ya que cinco trabajadores berissenses perdieron sus puestos de trabajo, sumándose a las preocupantes cifras de desempleo en la zona.
Este cierre no es un hecho aislado, sino el reflejo de un contexto general sumamente crítico para el comercio minorista de Berisso. En los últimos meses, las principales arterias comerciales de la ciudad, como la Avenida Montevideo y sus calles transversales más transitadas, han comenzado a mostrar un paisaje repetitivo y preocupante de locales vacíos, persianas bajas y una proliferación de carteles de alquiler.
La combinación de tarifas de servicios públicos en alza, alquileres indexados con fuertes incrementos y una devaluación del poder adquisitivo de los vecinos ha generado una tormenta perfecta para los comerciantes de la región. Los dueños de los negocios locales señalan que el flujo de clientes disminuyó drásticamente y que el consumo se ha volcado casi exclusivamente a cubrir necesidades básicas y alimentos, postergando por completo la compra de bienes durables como tecnología, electrodomésticos, indumentaria y calzado.
La pérdida de un comercio con trayectoria en la histórica esquina de 14 y 165 enciende una nueva alarma entre las cámaras de comercio locales, los trabajadores y los propios vecinos, quienes asisten con profunda preocupación al achicamiento de la actividad económica y laboral en el distrito.




