El servicio de recolección de residuos en la ciudad atraviesa una situación crítica que mantiene en vilo a vecinos y trabajadores. Según denuncias surgidas desde las propias dependencias municipales, la falta de mantenimiento de la flota de vehículos ha paralizado prácticamente la operatividad del sector.
El escenario más grave se registra en la Delegación 2, donde los tres camiones recolectores asignados se encuentran fuera de servicio por roturas, dejando a las cuadrillas sin herramientas para cumplir con sus tareas habituales. En este contexto, los operarios aseguran ser obligados a cumplir su jornada laboral permaneciendo sentados en el patio de la dependencia ante la imposibilidad de salir a la calle.
La crisis de infraestructura se extiende también a la Delegación 1 de La Franja, donde actualmente funciona una sola unidad. Allí, el personal debe turnarse para realizar recorridos parciales que resultan insuficientes para la demanda de la zona.
Mientras desde el Corralón Municipal se ha intentado justificar la merma en el servicio aludiendo a la reducción de personal por el período de vacaciones, los trabajadores desmienten esta versión y sostienen que el problema central es la falta de camiones operativos.
En total, el municipio contaría con menos de cinco unidades para cubrir un vasto territorio que se extiende desde el Camino Real hasta la calle Nueva York, desde la zona del Monte hasta el límite con la 122 y desde La Hermosura hasta 122 y 50.
El descontento social y laboral va en aumento ante lo que se percibe como una falta de prioridades en la gestión local. Vecinos de diversos barrios denuncian la acumulación de basura mientras critican que la administración del Intendente continúe con la designación de nuevos funcionarios y la creación de áreas que califican como ficticias. A esto se suma la reciente promoción de la compra de una camioneta cuyo destino de uso aún no ha sido definido.
Hasta el momento, el silencio impera tanto en el Ejecutivo municipal como en las conducciones de los sindicatos de trabajadores, profundizando el malestar en una ciudad que ve afectado uno de sus servicios públicos esenciales que trata de subsanar se con cooperativistas mal pagos y mal provistos en camiones «platos» que también se caen a pedazos.




