La comunidad comercial de Berisso está en pie de guerra y el malestar crece minuto a minuto. El detonante de la crisis es la inminente apertura de un gigantesco local de importaciones chinas de unos 200 metros cuadrados, ubicado en pleno centro berissense. Para los almacenes, bazares y tiendas tradicionales de la zona, la pregunta ya no es si caerán las ventas, sino una mucho más dramática: ¿Se van a terminar de fundir todos los negocios?

La situación ha generado una sorprendente paradoja política en el distrito. Aunque a nivel nacional el presidente Javier Milei promueve una apertura irrestricta de las importaciones bajo la premisa del libre mercado, a nivel municipal el intendente Fabián Cagliardi parece alinearse con esa misma lógica de desprotección. La contradicción es evidente: un discurso local que suele pararse en las antípodas del libertarismo termina aplicando, en la práctica, la misma receta de abandono para los trabajadores de la región.

El malestar de los comerciantes se transformó en indignación tras conocerse los movimientos de la agenda del jefe comunal. Días antes de que estallara el conflicto, Cagliardi mantuvo una reunión con el grupo inversor asiático. Sin embargo, en la comunicación oficial del municipio no se hizo mención alguna al impacto comercial de la iniciativa; los canales institucionales prefirieron desviar la atención y enfocar el encuentro exclusivamente en temáticas relacionadas con el desarrollo del puerto, un hermetismo que alimentó de inmediato todas las sospechas.

Este escenario encendió las alarmas de la Cámara de Comercio local, que ya está en estado de alerta. Según trascendió, en una primera mesa de diálogo, el intendente habría mostrado una alarmante falta de atención y empatía hacia los reclamos de los propietarios locales, quienes le recordaron que el proyecto de un local que abarca a más de 14 rubros avanza a contramano de la legislación vigente. La principal herramienta de defensa que esgrimen es la Ordenanza Número 2600, sancionada en el año 2003, la cual prohíbe expresamente la radicación de este tipo de mega-emprendimientos de múltiples rubros en el partido de Berisso.

Frente a la aparente inacción para hacer cumplir la ley, los comerciantes locales aseguraron que irán a fondo por las vías legales y administrativas para frenar la habilitación.

La preocupación es total si se analiza el impacto real que un gigante de estas características puede tener en la economía doméstica de la ciudad. Comerciantes de la zona afirman que se trata de un importador de más de 14 rubros, lo que vuelve imposible la competencia y derivará inevitablemente en el cierre de cientos de negocios que ya están en la cuerda floja, sumado a la enorme cantidad de puestos de trabajo que se perderán.

En un contexto recesivo donde el consumo interno viene golpeado, los vecinos y trabajadores esperan saber si el municipio reaccionará a tiempo para proteger a quienes sostienen la economía local o si consolidará esa sintonía invisible con el modelo de desregulación total.

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