¿Dónde está la plata de las obras públicas y cuándo se van a arreglar de forma definitiva las calles de Berisso? La reiteración constante de expedientes y la duplicación de presupuestos destinados a reparar las mismas arterias viales han puesto, una vez más, en la mira la administración de los fondos públicos bajo la gestión del intendente Fabián Cagliardi.

El caso paradigmático de la calle 17 expone de manera cruda el manejo presupuestario y la falta de transparencia que rodea a la obra pública municipal. A pesar de haber sido incluida para asfaltar y aprobada el año pasado dentro del «Plan Bacheo Etapa 1», la misma calle volvió a figurar en nuevos expedientes y convenios financiados por la Provincia de Buenos Aires éste año, sin precisiones sobre qué tramos se intervinieron, qué dinero se ejecutó realmente el año pasado o dónde finalizaron los recursos asignados en la primera instancia.

El recorrido de las partidas dinerarias en la comuna plantea interrogantes sin respuesta, mientras expedientes claves para la infraestructura local —como los referidos a los bacheos y arreglos de las calles 15, 9, 11 y 17— resultan enviados al archivo o rotulados como «obras neutralizadas» sin que los trabajos hayan sido concretados. En paralelo a este archivo de expedientes, los anuncios oficiales de los funcionarios ante los medios aseguran que ahora se licitarán, otra vez, los mismos tramos de la misma calle, de manera integral, abriendo la incógnita sobre por qué se aprueban e ingresan fondos en más de una oportunidad para un mismo problema vial.

Esta constante reaparición de expedientes para reasignar partidas sin rendición de cuentas ni finalización de trabajos fue llevada al recinto del Honorable Concejo Deliberante (HCD), donde la opacidad del Ejecutivo local quedó bajo fuerte cuestionamiento. Sin embargo, más allá de la disputa política e institucional, el dilema central recae en el destino del dinero invertido y la demora indefinida en las soluciones: la acumulación de expedientes archivados no tapa los pozos ni justifica el flujo de fondos, mientras las calles siguen destruidas y los vecinos continúan esperando una respuesta clara sobre el uso de los recursos de la ciudad.

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