El programa económico y político impulsado por el presidente Javier Milei atraviesa una de sus semanas más complejas. A medida que se consolidan los primeros mil días de gestión, los indicadores macroeconómicos exponen un deterioro persistente en las condiciones de vida de la población, mientras el frente judicial y de política exterior suma nuevas tensiones institucionales.
En el terreno económico, las cifras oficiales y de consultoras privadas confirman la profundización del sesgo recesivo. La pérdida de puestos de trabajo registrados ya supera los 400.000 desde el inicio de la gestión, con la industria manufacturera y la construcción como los sectores más golpeados. Paralelamente, el tejido productivo sigue mostrando signos de agotamiento, habiéndose registrado el cierre de más de 30.000 empresas empleadoras. Esta parálisis en el mercado interno coincide con un desplome del poder adquisitivo: el Salario Mínimo Vital y Móvil arrastra una pérdida real superior al 40%, mientras que los jubilados sufren el impacto de un bono extraordinario de $70.000 congelado desde hace dos años y medio, lo que redunda en una licuación severa de las prestaciones mínimas. El ahogamiento financiero sobre los hogares también se evidencia en los índices del sistema crediticio, donde la morosidad bancaria y en billeteras virtuales alcanza niveles máximos no vistos desde las crisis más agudas del siglo.
En la agenda judicial y de gobierno, las últimas determinaciones han reabierto encendidos debates normativos. Destaca la denuncia penal impulsada contra empresas petroleras internacionales que operan en las Islas Malvinas, una medida acompañada por anuncios de cambios en la política de defensa y el endurecimiento de controles. Estas acciones provocaron cuestionamientos en sectores analistas al chocar directamente con el ideario desregulador y de libre mercado que el propio Poder Ejecutivo pregona. Al mismo tiempo, en los tribunales se acumulan expedientes e investigaciones sobre el accionar de funcionarios del entorno presidencial, configurando un escenario donde el estancamiento económico de la calle tensiona las metas del oficialismo.




