El rechazo de los concejales de La Libertad Avanza al pedido de avales nacionales para la postergada planta de residuos cloacales expone una oposición que prefiere el cálculo partidario y la grieta antes que dar respuestas a una necesidad histórica del distrito.

En una sesión que volvió a dejar en evidencia la distancia entre las urgencias de la calle y las prioridades de ciertos sectores políticos, el Concejo Deliberante de Berisso aprobó la resolución para solicitar al Ministerio de Economía de la Nación los avales técnicos y de financiamiento internacional destinados a la construcción de la nueva planta de tratamiento de residuos cloacales. El expediente salió adelante con 14 votos afirmativos de bloques con diversas trayectorias —PJ-Fuerza Patria, UCR-AMUBE y la bancada de Daniel Del Curto—, pero tropezó con una barrera ideológica incomprensible: los 6 votos en contra de La Libertad Avanza (LLA) y Juntos por el Diálogo Federal.

Resulta difícil justificar la postura adoptada por la bancada libertaria local. La nota dirigida a la cartera que encabeza Luis Caputo no constituía un cheque en blanco ni una maniobra partidaria; representaba, lisa y llanamente, el cumplimiento de un requisito procedimental indispensable. Tal como se aclaró en la comisión, cuando un municipio o provincia gestiona financiamiento internacional con organismos como el Banco Mundial para obras de esta magnitud, la ley exige que sea el propio Ministerio de Economía de la Nación el que emita la resolución de respaldo.

Negarse a firmar y votar en contra de este trámite institucional bajo el pretexto del desgaste o de tecnicismos cruzados revela una mirada cortoplacista. La planta de tratamiento no es un capricho ideológico ni un estandarte oficialista: es una demanda ambiental y sanitaria postergada durante décadas, indispensable para garantizar una calidad de vida digna a miles de berissenses y frenar la contaminación que afecta a la región.

Mientras la presidenta del bloque oficialista, Beatriz Grasso, apeló a la responsabilidad institucional al remarcar que «esta es una realidad por la que hace muchos años estamos luchando» y pedir que el Gobierno nacional simplemente «nos dé el aval para que el préstamo llegue y se pueda hacer», el bloque de LLA prefirió alinearse con el rechazo automático.

Cabe preguntarse qué le responden los ediles libertarios de Berisso a los vecinos que conviven a diario con la falta de infraestructura básica. ¿Acaso la retórica de la austeridad y la disputa con otros niveles del Estado justifica paralizar gestiones por fondos internacionales que ya están al alcance para resolver una crisis sanitaria?

La política local exige representatividad y coraje para defender los intereses del municipio por encima de las alineaciones partidarias con la Casa Rosada. Al darle la espalda a un reclamo histórico y votar en sintonía con el bloqueo, los concejales de La Libertad Avanza en Berisso eligieron el dogmatismo. Los expedientes pasan, pero como se advirtió en el recinto, las responsabilidades por las obras que se demoran o se pierden quedan marcadas con nombre y apellido.

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