La indignación y el enojo estallaron entre los empleados de la Municipalidad de Berisso luego de conocerse la letra chica del último acuerdo paritario alcanzado para el trimestre julio-septiembre. La conducción de los gremios ATE, el Sindicato de Trabajadores Municipales de Berisso y UPCN cerró con el Ejecutivo comunal un pacto salarial que, lejos de llevar alivio a las familias trabajadoras, generó un repudio generalizado debido a lo ínfimo de los montos acordados frente al avance continuo del costo de vida.
El desglose de la pauta salarial revela cifras que rozan lo insólito. Aunque las cúpulas sindicales intenten disfrazar el impacto del acuerdo apelando a sumas globales, la realidad de bolsillo muestra que para el mes de agosto el aumento real otorgado apenas alcanzará los 768,82 pesos. En el contexto socioeconómico actual, ese incremento no alcanza siquiera para cubrir un boleto de transporte o un kilo de pan, lo que provocó una fuerte ola de bronca en las distintas dependencias comunales, donde los trabajadores califican la medida como una auténtica burla a su labor diaria.
El esquema para el resto del trimestre se completa con un tramo de 49.785,64 pesos en julio y unos escasos 4.122,85 pesos para septiembre. Paralelamente, la maniobra para blanquear 35.000 pesos de un adelanto no remunerativo en tres cuotas de 5.000, 25.000 y 5.000 pesos respectivamente, solo responde a la incorporación al básico de un dinero que el empleado ya venía cobrando, por lo que no representa un ingreso de dinero nuevo ni una mejora sustancial en la capacidad de compra.
La peor parte de esta negociación se la lleva el sector de los jubilados municipales, golpeado directamente por un esquema de incrementos de miseria. Para la clase pasiva de la comuna, el impacto total del arreglo sumará menos de 10.000 pesos en el acumulado de los tres meses, dejando a los expersonales del municipio en una situación de total desprotección y vulnerabilidad económica frente a los aumentos de alimentos, tarifas y medicamentos.
El malestar entre las bases continúa en ascenso. Los empleados denuncian una complicidad manifiesta de las cúpulas gremiales con la gestión municipal para avalar pautas salariales de devaluación, mientras la cláusula de revisión permanente anunciada por las partes aparece como una promesa vacía que no logra compensar el golpe inmediato y efectivo que ya sufren los sueldos en la ciudad.




