Un reciente informe elaborado a través del denominado Semáforo Fiscal Municipal puso de manifiesto las marcadas asimetrías que existen entre los distritos del conurbano bonaerense y la Región Capital en relación al volumen y destino de sus presupuestos locales. La medición toma como indicador central el porcentaje del gasto total que cada administración comunal destina a cubrir los salarios e ingresos del personal municipal y sus funcionarios, un factor clave para comprender de qué manera se distribuyen los recursos públicos en cada territorio. Los datos difundidos exhiben una disparidad contundente entre distritos con características poblacionales e ingresos comparables, donde la estructura estatal adopta modelos de gestión radicalmente opuestos.
En ese mapa provincial, la ciudad de Berisso emerge en una posición sumamente crítica al ubicarse como la segunda comuna con mayor rigidez presupuestaria en materia salarial de la muestra analizada, todo ésto a pesar del discurso continuo de su intendente Fabián Cagliardi quien asegura una y otra vez que «mejoró y acomodó las cuentas». Con un 59,6% de sus erogaciones destinadas exclusivamente a salarios del empleo público, el municipio berissense se sitúa únicamente por detrás de General Rodríguez, que encabeza la nómina con un 64,4%, y por encima de comunas como Morón con el 56,6%, Mercedes con el 49,8% y Avellaneda con el 46,8%. Esta concentración de erogaciones implica que casi seis de cada diez pesos del erario público local se consumen antes de evaluar inversiones operativas, una realidad que contrasta de forma drástica con el desempeño de distritos como Almirante Brown, donde el gasto en personal representa apenas el 20%, o Malvinas Argentinas con el 24%, Ezeiza con el 27% y Tres de Febrero con el 28%.
La situación presupuestaria de Berisso no es un fenómeno aislado sino el reflejo de una problemática estructural recurrente en la comuna ribereña, signada históricamente por un fuerte déficit operativo y una elevada dependencia de las transferencias financieras de la Provincia de Buenos Aires para hacer frente al pago de sueldos y aguinaldos. Con una masa salarial que absorbe la mayor parte del presupuesto general de gastos y recursos, el margen de maniobra financiera del gobierno local se ve severamente condicionado al momento de planificar obras de infraestructura básica, el mantenimiento de la red vial, las mejoras en el sistema de recolección de residuos y la prestación de servicios esenciales para los vecinos del distrito.
Especialistas en finanzas públicas coinciden en que un Estado municipal que compromete una porción tan dominante de sus ingresos en sostener la plantilla laboral tiende a resentir la inversión de capital y limita de manera drástica la posibilidad de brindar alivio fiscal a los contribuyentes mediante reducciones de tasas locales o incentivos al sector productivo privado. En el caso particular de Berisso, esta encrucijada reaviva el debate sobre la sustentabilidad de las cuentas públicas municipales, la eficiencia en la administración de las partidas y la necesidad de priorizar políticas presupuestarias que garanticen un equilibrio entre el sostenimiento del empleo y el retorno de beneficios directos a la comunidad.




