Una jornada de furia y complicaciones extremas para el tránsito se vivió este martes en Berisso. Un corte total sobre la Avenida 30, puntualmente en el tramo comprendido entre las calles 156 y 157, transformó la circulación en un verdadero laberinto sin salida para cientos de automovilistas y transportistas que intentaban cumplir con sus obligaciones laborales en plena semana.

El motivo del bloqueo estuvo vinculado al despliegue de maquinaria pesada, camiones de gran porte y grúas abocadas al movimiento y traslado de estructuras modulares sobre la calzada asfáltica. Si bien las tareas forman parte de cuestiones operativas, la falta de planificación, la nula señalización previa y la ausencia de inspectores de tránsito municipales para coordinar los flujos vehiculares convirtieron la zona en un cuello de botella propenso a los accidentes.

La indignación de los vecinos no tardó en hacerse oír, motorizada por el pésimo estado de las vías de escape alternativas que ofreció la periferia. Al interrumpirse el paso por la Avenida 30, el tránsito pesado y los vehículos particulares fueron obligados a desviar por la calle 156, una arteria que se encuentra completamente abandonada y desbordada por la desidia estructural del municipio.

A través de reportes y quejas vecinales acompañadas por crudas imágenes, los frentistas describieron el panorama como un desastre absoluto. Las capturas enviadas por los propios conductores atrapados en el embotellamiento exponen filas interminables de camionetas y autos particulares intentando esquivar profundos pozos, zanjas mal delimitadas y enormes huellones de barro acumulado a los costados de la calle.

«No hay lugar para pasar, la calle 156 está intransitable y nos tiran a todos por acá justo un día de semana», protestó con visible bronca uno de los damnificados atrapado en la congestión.

Las imágenes muestran cómo furgones y vehículos medianos debieron hacer maniobras peligrosas al borde de los baches y el barro para evitar quedar encajados, mientras colectivos y camiones quedaban bloqueados a mitad de cuadra ante la imposibilidad física de avanzar por el angosto trazado.

Este nuevo episodio vuelve a poner bajo la lupa la absoluta falta de empatía de la gestión local a la hora de coordinar trabajos en la vía pública sin resentir la vida cotidiana de los berissenses.

Mientras la Avenida 30 permanece cortada por la presencia de camiones y grúas, los accesos alternativos desnudan el estado de abandono crónico de las calles de tierra y mejorado de la ciudad, obligando a los trabajadores a perder horas de su día en medio de un caos perfectamente evitable.

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