Sucedió anoche en el Secundario Industrial. Mientras la policía vigilaba el acceso por temor a un ataque armado, un delincuente se tomó el tiempo para desmantelar un rodado a metros de los uniformados. La comunidad educativa está indignada y hoy se suspendieron las clases.
La realidad a veces supera la ficción y los límites del absurdo. En una noche que debía estar marcada por la máxima alerta y rigurosidad policial en el Secundario Industrial de Berisso, el ingenio criminal—o quizás la desatención absoluta—volvió a dar la nota.
Con patrulleros y efectivos custodiando la puerta debido a graves amenazas de un «tiroteo» inminente, un delincuente logró robar partes de una bicicleta estacionada en el mismo lugar.
El escenario era tenso. Las escuelas de la zona se encuentran bajo una psicosis generalizada tras una serie de amenazas que advertían sobre posibles ataques armados en los ingresos escolares. Por este motivo, se había dispuesto una custodia policial fija en la puerta del Industrial para llevar tranquilidad a padres y alumnos.
Sin embargo, la presencia de la fuerza pública no amedrentó a los amigos de lo ajeno, sino que pareció servir de telón de fondo para un hecho increíble.
Ocurrió anoche. Una fotografía tomada en el lugar (ver imagen) muestra elocuentemente el resultado del «operativo de seguridad»: una bicicleta despojada de sus ruedas, manubrio y sillín, tirada en el suelo junto al bicicletero de hierro, a escasos metros de donde se supone que los agentes debían estar vigilando «cada movimiento».
Resulta inexplicable cómo, en un contexto de máxima vigilancia, alguien pudo tomarse el tiempo y la impunidad necesarios para desmantelar una bicicleta, usar herramientas y llevarse el botín sin que ningún oficial se diera cuenta. «¿Qué estaban mirando?», es la pregunta que se repite entre los vecinos indignados.
«Esto es una burla. Nos dicen que estamos seguros porque hay policía, y en la misma puerta les roban en la cara. Si no pueden cuidar una bici, ¿cómo nos van a cuidar de un tiroteo?», expresó con bronca un padre esta mañana.
La indignación y la sensación de desprotección total llevaron a que esta mañana la comunidad educativa se viera nuevamente afectada. La sumatoria del miedo por las amenazas originales y el ridículo robo ocurrido bajo la nariz de la policía decantó en la decisión de suspender las clases durante el día de hoy.
Mientras las autoridades policiales y educativas intentan dar explicaciones coherentes, la foto de la bicicleta desmantelada frente a la escuela custodiada se ha convertido en el símbolo de una inseguridad que, por momentos, parece no tener límites, ni siquiera los del sentido común.




