Lo que comenzó como un simple reclamo de compañeros terminó en una escena de violencia y despojo que dejó atónitos a los efectivos policiales. Una mujer platense de 48 años, impulsada por la falta de respuesta a sus insistentes llamados telefónicos, decidió presentarse personalmente en el domicilio de un ex compañero de escuela para recuperar unos auriculares que le había prestado tiempo atrás.

Al llegar a la vivienda ubicada en la intersección de las calles 12 y 156, la mujer se encontró con una escena inesperada: la puerta de ingreso estaba abierta de par en par. Sin embargo, lo que parecía una invitación a pasar se transformó rápidamente en una emboscada.

Al asomarse, la dueña de los auriculares divisó a su antiguo conocido en compañía de una joven. Lejos de recibir una disculpa o la devolución del objeto, el hombre reaccionó con una furia inexplicable, recriminándole violentamente su presencia en el lugar.

La situación escaló en segundos cuando el sujeto tomó un palo de escoba y golpeó a su ex compañera directamente en la cabeza. Mientras la víctima intentaba asimilar la agresión física y el desplante de quien alguna vez compartió pupitre con ella, la joven que acompañaba al agresor aprovechó el desconcierto para rematar la faena delictiva: se abalanzó sobre ella y le arrebató el teléfono celular.

Tras el ataque doble, la mujer debió retirarse del lugar no solo sin sus auriculares, sino también herida e incomunicada, radicando posteriormente la denuncia por un reencuentro que, definitivamente, no tuvo nada de fraternal.

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