En una sesión maratónica que terminó de configurar el mapa laboral del 2026, el Senado de la Nación convirtió en ley la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo. Aunque el Gobierno celebra lo que denomina una «victoria legislativa sin precedentes» de cara a la Apertura de Sesiones Ordinarias del próximo domingo, el contenido de la norma despierta alarmas en sectores jurídicos y sindicales por lo que consideran un desguace sistemático de la Ley de Contrato de Trabajo.
El punto más crítico de la reforma radica en la nueva base de cálculo para las indemnizaciones por antigüedad. Al excluir conceptos como el aguinaldo, las vacaciones proporcionales y los premios extraordinarios, la ley reduce de facto el monto que un trabajador percibe al ser despedido sin causa.
Esta modificación no es puramente técnica, sino profundamente política: busca abaratar el costo del despido. Al considerar únicamente la remuneración mensual devengada, el legislador ignora que esos otros conceptos forman parte integral del patrimonio del trabajador, lo que augura una inminente catarata de presentaciones judiciales por inconstitucionalidad.
Otro golpe al corazón del modelo laboral argentino es la prevalencia de los convenios de empresa sobre los nacionales. Bajo el argumento de la especificidad provincial, se habilita a que unidades productivas regionales firmen acuerdos con condiciones inferiores a las pactadas a nivel nacional. Esto rompe el principio de igual remuneración por igual tarea y fomenta una competencia regresiva entre provincias para ver cuál ofrece la mano de obra más barata.
En la misma línea, la creación del Banco de Horas y la fragmentación de las vacaciones se presentan bajo el eufemismo del «mutuo acuerdo». Sin embargo, en un contexto de alta precariedad, la capacidad de negociación de un empleado frente a su empleador es, cuanto menos, asimétrica.
El banco de horas permite estirar la jornada sin el pago de horas extras tradicionales, mientras que el fraccionamiento de vacaciones en períodos de apenas siete días diluye el concepto de descanso psicofísico continuo.
La implementación del Fondo de Asistencia Laboral, con aportes mensuales de las empresas, marca el fin del sistema de resarcimiento directo. Si bien se vende como una herramienta de previsibilidad para las empresas, para el trabajador significa que su salida ya está financiada de antemano, lo que incentiva una mayor rotación de personal y atenta contra la estabilidad laboral.
El Gobierno ha logrado retirar el polémico artículo 44 sobre licencias médicas para asegurar los votos de los bloques aliados, pero el núcleo duro de la reforma permanece intacto. No se trata solo de simplificar trámites digitales ante la ARCA; se trata de una transferencia de riesgo desde el capital hacia el trabajo.
Con este respaldo, el presidente Javier Milei llegará al Congreso el domingo con un triunfo político innegable, pero con una paz social que dependerá de cómo impacten estos cambios en el bolsillo de una clase trabajadora que, a partir de hoy, es legalmente más barata de despedir.




