La paciencia de los vecinos de Berisso llegó a su límite frente a un servicio que no solo es deficiente, sino que roza el abandono absoluto. Los cortes reiterados de energía eléctrica, las prolongadas interrupciones y los crónicos problemas de baja tensión se han transformado en una constante que altera la vida cotidiana a lo largo y ancho de todo el distrito, sometiendo a miles de familias a la total incertidumbre.

La realidad golpea con fuerza en cada rincón de la ciudad. Desde el colapso del suministro en el casco céntrico, afectando severamente la actividad a lo largo de la Avenida Montevideo desde la calle 14 hasta la 42, hasta el desamparo estructural que se padece en barrios como el Obrero, San Carlos, Santa Teresita y la zona de Los Talas, donde el servicio regresa de a ratos solo para volver a cortarse de inmediato.

Las denuncias comunitarias y las crónicas de los portales locales, como Infoberisso, exponen un escenario dramático: vecinos obligados a soportar jornadas de frío extremo sin posibilidad de calefaccionar sus hogares, comercios paralizados que ven cómo se pudre su mercadería, y una red obsoleta que amenaza constantemente con quemar los electrodomésticos debido a violentos picos e inestabilidad en la tensión.

El malestar generalizado apunta directamente a la gestión de la empresa prestataria Edelap. Las excusas técnicas corporativas, que recurrentemente atribuyen los apagones masivos a «averías puntuales en cables alimentadores», ya resultan inaceptables e insultantes para una comunidad que paga tarifas actualizadas. Mientras los jerarcas de la empresa se reúnen con las autoridades municipales para anunciar supuestas inversiones en actas y fotos oficiales, la infraestructura real en las calles evidencia una alarmante falta de mantenimiento preventivo y de inversión genuina.

Esta desidia tiene consecuencias que van mucho más allá de la simple incomodidad de quedarse a oscuras. Para los habitantes de Berisso, cada apagón prolongado implica un golpe letal a la economía doméstica por la pérdida de alimentos y, lo que es aún más grave, un riesgo inminente para la salud de personas electrodependientes, enfermos crónicos y niños.

El descontento social sigue creciendo ante el «vaciado de respuestas» en los canales de atención de Edelap, donde los reclamos virtuales se cierran sin soluciones reales en el territorio. Cansados de las promesas de obras que nunca llegan a los transformadores locales, los vecinos de todos los barrios advierten que la falta de respuestas los obligará a profundizar las medidas de fuerza en las calles para exigir el derecho básico de tener luz.

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