La Región Capital bonaerense se mueve a dos velocidades, y Berisso viaja decididamente en el vagón de cola. El informe “Cadenas Productivas en los Municipios de la Provincia de Buenos Aires 2025”, elaborado por el prestigioso Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, echó luz sobre una realidad inocultable: la economía de Berisso cayó un 1,03% en 2025, convirtiéndose en la única oveja negra de la zona.

El dato no solo es alarmante por sí mismo, sino por el contexto de reactivación que lo rodea. A nivel provincial, el conjunto de las cadenas productivas registró una suba promedio del 2,6%, logrando revertir las duras caídas de los años 2023 y 2024 gracias al empuje del comercio, la construcción, el turismo y los servicios financieros. Sin embargo, Berisso no supo, no pudo o no quiso subirse a esa ola de recuperación.

El contraste con los distritos vecinos deja a la gestión del intendente Fabián Cagliardi en una posición sumamente incómoda. Mientras Ensenada, bajo la órbita de Mario Secco, consolidó un impresionante crecimiento del 5,67%, duplicando el promedio provincial y posicionándose como uno de los motores económicos de Buenos Aires, y La Plata avanzó un 1,86% mostrando una recuperación sostenida, Berisso retrocedió un 1,03% a contramano de todos.

La pregunta que resuena en las calles berissenses es inevitable: ¿Por qué si el puerto, la energía y la logística hicieron brillar a Ensenada, Berisso —que comparte el mismo cordón y las mismas ventajas estratégicas— se cae del mapa productivo

La respuesta parece estar en la falta de políticas locales capaces de atraer inversiones, fomentar el comercio local y generar un clima de negocios favorable. Mientras las localidades linderas capitalizaron el rebote de la construcción y el comercio, la administración de Cagliardi parece atrapada en la inercia estatal, aislando al municipio de la reactivación general.

Este retroceso del 1,03% no es solo un frío porcentaje universitario; se traduce directamente en persianas comerciales que se cierran, menos empleo genuino para los vecinos y una alarmante pérdida de competitividad frente a una Ensenada que se devora el protagonismo industrial de la zona. Los números de la UNLP son claros y actúan como un duro llamado de atención: la Región Capital avanza, pero Berisso, bajo el modelo actual, camina hacia atrás.

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