La histórica Cooperativa Textil de Berisso, una empresa recuperada con más de cinco décadas de trayectoria en la región, se encuentra en un estado de parálisis total y bajo una profunda incertidumbre que pone en riesgo la continuidad de sus 140 socios trabajadores. La crisis se desató tras la decisión del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires de abrir a licitación el abastecimiento de gasas para los hospitales públicos bonaerenses, un servicio que la entidad brindaba de manera exclusiva desde hace cincuenta años.

La planta productora, nacida a principios de la década de 1970 tras la quiebra de la emblemática firma de capitales británicos La Hilandería (The Patent Knitting), depende en su totalidad de los contratos comerciales con el Estado provincial. Según explicaron las autoridades de la cooperativa, es la primera vez en su historia que se ven obligados a competir bajo este formato de contratación.

El proceso licitatorio arrojó un escenario de virtual parálisis: aunque la cooperativa fue la única oferente en proponer la cobertura del cien por ciento de la demanda requerida, el dictamen administrativo preliminar habla de un empate técnico con otra empresa privada que presentó una diferencia económica de apenas el dos por ciento.

Frente a este escenario, los directivos de la entidad no solo defienden el factor precio sino también los estándares de calidad del producto final. La fábrica tiene una capacidad de producción estimada en 33 mil toneladas mensuales de gasas, las cuales se distribuyen en piezas de gran tamaño para su posterior fraccionamiento y esterilización dentro de los mismos centros de salud bonaerenses. El freno en las adjudicaciones obligó a suspender por completo las actividades de las maquinarias a la espera de un veredicto definitivo.

A la alarmante inactividad productiva se le suma un ahogo financiero derivado de una importante deuda que el Gobierno provincial mantiene con la cooperativa desde el año pasado. El retraso en los pagos, que asciende a millones de pesos, impidió que la administración pudiera abonar los retiros correspondientes al último mes para sus integrantes, complicando el sustento diario de numerosas familias. La masa societaria de la planta tiene la particularidad de contar con un gran porcentaje de operarios que superan los 50 años de edad y que registran más de dos décadas de antigüedad en el oficio, muchos de ellos en etapas cercanas a la jubilación.

Ante la gravedad de la situación, los trabajadores se declararon en estado de alerta y movilización permanente. Tras iniciar gestiones con el ejecutivo municipal de Berisso, los representantes de los operarios buscan concretar audiencias de carácter urgente con el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, y con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. De no obtener respuestas favorables o canales de diálogo en el corto plazo, los damnificados anticiparon que marcharán hacia la Gobernación en la ciudad de La Plata para visibilizar el conflicto y defender una fuente de trabajo que representa un emblema de la industria textil y del asociativismo local.

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