La bronca y el hartazgo de los vecinos de Berisso volvieron a quedar expuestos frente a una realidad insostenible que combina el abandono estructural con el peligro constante. El reclamo se centra en las inmediaciones de calle 126 entre 10 y 11, extendiéndose hacia la zona de calle 11 —también identificada como 67— y los cruces con la 68.
Allí, los frentistas conviven a diario con pastizales kilométricos convertidos en basurales a cielo abierto, una invasión de roedores que proliferan sin control y calles anegadas que parecen olvidadas por el municipio. A esta situación de desidia se le suma una absoluta falta de iluminación, transformando las esquinas en verdaderas bocas de lobo durante la noche.
El cuadro es tan crítico que los servicios esenciales y de transporte, como los vehículos de aplicación (Uber, Didi) y los repartidores, se niegan a ingresar a la zona por miedo a robos o a romper sus vehículos en los pozos y la oscuridad.
Lo que grafica de manera escalofriante este grado de desamparo es un impactante video registrado por los propios habitantes, en el que se observa un auto envuelto en llamas en plena vía pública, iluminando siniestramente un escenario donde la presencia del Estado brilla por su ausencia. Un vehículo incendiado en medio de calles oscuras e intransitables expone el riesgo al que se enfrentan las familias a diario, desprotegidas ante cualquier emergencia.
Ante este panorama, los vecinos exigen respuestas urgentes a las autoridades locales: un plan de iluminación integral, desmalezamiento, erradicación de los basurales para frenar la plaga de ratas y el arreglo urgente de las calles para garantizar la seguridad y el derecho básico a la libre circulación.




