Un nuevo hecho de inseguridad golpea a los habitantes de Berisso, quienes manifiestan haber llegado a un punto de saturación frente a la ola de robos en la zona. El último episodio, ocurrido en la intersección de las calles 128 y 89, quedó registrado en detalle por una cámara de seguridad privada, exponiendo la impunidad y el descaro con el que operan los delincuentes en el barrio.

El incidente tuvo lugar durante la madrugada de este lunes, alrededor de las 01:41 horas. En las imágenes se puede observar a un joven que viste ropa deportiva oscura y una gorra de color rosa o fucsia llamativo, merodeando el frente de una vivienda con intenciones de robo.

El delincuente se tomó varios minutos para estudiar el terreno antes de actuar. Parado sobre el borde de un paredón de ladrillos a la vista, se sostuvo de las rejas superiores del domicilio para observar el interior del patio delantero. Tras constatar que no había nadie despierto, procedió a deslizarse con sigilo hacia el interior de la propiedad.

Una vez adentro, el objetivo fue claro: una bicicleta rodado que se encontraba estacionada en el ingreso. Sin apuro y con total tranquilidad, el ladrón se acercó al rodado, lo acomodó y caminó hacia la misma reja por la que había ingresado. El momento de mayor tensión quedó registrado cuando el malviviente, haciendo gala de su agilidad, levantó la bicicleta con sus brazos y logró pasarla por encima de las rejas de hierro, que superan los dos metros de altura. Tras dejar el botín del lado de la vereda, el joven volvió a trepar el enrejado para emprender la huida.

Hacia el final de la secuencia, el ruido provocado por la caída de la bicicleta contra el asfalto alertó a las mascotas de la cuadra. Una jauría de perros comenzó a ladrar de forma desesperada hacia la calle, lo que provocó que los dueños de casa encendieran las luces exteriores, pero ya era tarde.

El delincuente se subió al rodado y escapó del lugar perdiéndose en la oscuridad de la noche. Los vecinos expresan que ya no se puede vivir así, que no importa la hora ni si se ponen rejas de dos metros porque los ladrones están atentos a cualquier descuido y se manejan con total libertad. Los frentes de las viviendas de la zona de 128 y 89 continúan sumando medidas de prevención físicas y tecnológicas, como cámaras y alarmas vecinales, aunque los frentistas aseguran que nada parece alcanzar si no se incrementa el patrullaje policial en las horas más críticas de la madrugada.

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