Lo que comenzó como un problema de suministro eléctrico en la zona de calle 129 y 90 ha escalado a un escenario de alta tensión social, discusiones en la vía pública e incendios provocados por conexiones precarias. El conflicto contrapone a familias del barrio que reclaman por su derecho a contar con servicio eléctrico frente a vecinos damnificados por los riesgos y daños generados por enganches clandestinos sobre sus propias instalaciones.

​La crisis en la zona se profundizó semanas atrás luego de que un sector quedara a oscuras tras la rotura de un cable del tendido general. Ante la falta de luz, algunos residentes optaron por improvisar conexiones irregulares directamente en el poste de bajada de las pocas viviendas que sí contaban con energía. Esta situación derivó en un episodio límite cuando una de las viviendas afectadas casi se incendia por completo, comenzando el fuego a propagarse sobre el techo de la propiedad (construido de madera y membrana asfáltica) debido a la sobrecarga y chispazos en los enganches, mientras en el interior de la casa se encontraba una niña de 11 años sola. La madre y dueña de la vivienda relató con impotencia la situación vivida señalando que su marido tuvo que venir corriendo a apagar el fuego y que apenas él se retiraba, las mismas personas volvían a engancharse con una escalera en la mano, sin importarles que la nena estuviera adentro. Debido a la magnitud del cortocircuito, debieron intervenir dotaciones de Bomberos Voluntarios y personal policial, registrándose además que la línea del servicio de internet de la finca quedó completamente electrificada por la descarga.

​Las imágenes del material audiovisual obtenido muestran el nivel de confrontación en las calles del barrio, donde se observa a varios vecinos increpándose acaloradamente, con empujones y gritos en plena calle mientras personal operario y efectivos de seguridad retiran los cables colocados de manera irregular. Por su parte, los vecinos que impulsan los enganches fundamentan su reclamo en la necesidad extrema de contar con suministro para sus familias, denunciando desigualdad de condiciones. Uno de los referentes del grupo manifestó que quieren ser escuchados porque necesitan luz y que no puede ser que a unos se les permita y a otros no, cuando ambos sectores no pagan el servicio. Expresó además que solicitan la presencia de la prensa porque el tema no puede quedar en vano, remarcando que en el barrio hay chicos y personas enfermas que necesitan el suministro energético sí o sí. Asimismo, desde este sector denunciaron irregularidades e inconsistencias en la actuación de los operarios, sosteniendo que personal de la misma empresa EDELAP acudió inicialmente a colocar los cables para engancharlos y posteriormente, ante el llamado de los otros vecinos, la misma empresa regresó para retirarlos, lo que desencadenó las discusiones y peleas.

​El trasfondo del conflicto se agrava por el abandono estructural que denuncian las familias del barrio por parte de las autoridades y la prestataria energizante. La empresa EDELAP no va a colocar medidores ni a realizar el cableado correspondiente para regularizar el servicio en la zona, desligándose del problema al alegar que el inconveniente radica en el cableado de la cuadra y no en el transformador. Por su parte, el municipio tampoco se hace cargo ni interviene para mediar en la problemática; tras los reclamos dirigidos al delegado municipal Leonardo Calvo, la postura de la delegación fue señalar que únicamente se encargan del alumbrado público y que no pueden intervenir en la situación. Mientras las bajadas de energía permanecen deterioradas y los postes carbonizados tras los cortocircuitos, la tensión en el barrio El Carmen continúa en aumento a la espera de una solución oficial que evite nuevos enfrentamientos o una tragedia mayor.

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