Una vez más, la indignación vecinal y la frustración policial vuelven a chocar contra las paredes de los tribunales. En un nuevo episodio que refleja el funcionamiento de la denominada «puerta giratoria», un hombre de 55 años con pedido de captura vigente por el delito de robo fue detenido por la policía en plena vía pública de Berisso, pero recuperó su libertad a las pocas horas por orden judicial.
El procedimiento se llevó a cabo durante la noche en la intersección de las calles 11 y 162. Allí, efectivos del Grupo Táctico Operativo (GTO) interceptaron al sospechoso durante tareas de patrullaje preventivo. Tras identificarlo y cursar sus datos al sistema, los uniformados constataron lo que ya era sabido por el sistema legal: el sujeto era requerido por el Juzgado Correccional N.º 2 de La Plata debido a una causa pendiente por robo.
Ante semejante evidencia, los agentes cumplieron con su deber. Redujeron al prófugo, lo trasladaron de urgencia a la Comisaría Primera y labraron todas las actuaciones de rigor correspondientes. El operativo fue impecable, rápido y efectivo. No obstante, el esfuerzo operativo quedó rápidamente en nada.
Tras comunicarse con el juzgado interviniente para poner al delincuente a disposición de la magistratura, la respuesta oficial fue un baldazo de agua fría: desde el estrado judicial se ordenó su inmediata libertad bajo el argumento de notificarlo simplemente para que comparezca más tarde.
Este tipo de decisiones vuelve a poner bajo la lupa el accionar de la Justicia, generando un profundo desconcierto entre los vecinos de Berisso que reclaman mayor seguridad. Mientras las fuerzas de seguridad arriesgan sus recursos y realizan su trabajo en la calle para sacar de circulación a quienes delinquen, las medidas judiciales terminan diluyendo el esfuerzo preventivo y permitiendo que personas con cuentas pendientes con la ley vuelvan a caminar libremente por los barrios a los pocos minutos de ser capturados.




