Todo empezó el pasado 19 de enero en el cruce de las calles 23 y 169, cuando la policía divisó a dos hombres que circulaban en una moto sin patente. Al interceptarlos para un control de rutina, los efectivos descubrieron que uno de ellos escondía entre sus ropas una sustancia blanca. Poco después, en la comisaría, el test de rigor confirmó que se trataba de poco más de 24 gramos de cocaína, lo que dio pie a una investigación más profunda a cargo del fiscal Hugo Tesón.
A raíz de este procedimiento, la Justicia ordenó un allanamiento urgente en una vivienda de la ciudad. El operativo, realizado por personal de la Estación de Policía Departamental, terminó con resultados contundentes: en el lugar se incautaron 56 bolsitas tipo ziploc, algunas todavía con restos de droga, y una suma que superaba los 800 mil pesos en efectivo.
Lo que más llamó la atención de los investigadores fue el hallazgo de una máquina contadora de billetes, un equipo de grabación DVR y nueve teléfonos celulares.
Todos estos elementos fueron secuestrados y quedaron a disposición de la UFI N°18 para ser peritados. Por ahora, la causa por infracción a la Ley de Drogas sigue su curso y no se descartan nuevas medidas a medida que se analice la información de los teléfonos incautados.




