El CADU fue efectivo y se quedó con el premio. Por la fecha 9 del Torneo de Primera B, Villa San Carlos cayó por 2 a 0 frente a Defensores Unidos de Zárate en el estadio Mario Losinno. Los goles del conjunto local fueron convertidos por Martín Giménez, a los 22 minutos del primer tiempo y a los 22 del complemento.
El equipo de Berisso mostró una mejor actitud y rendimiento en comparación con la jornada anterior, pero careció de profundidad en los metros finales y lo pagó caro. El local, en cambio, llegó en pocas oportunidades al arco defendido por Pablo Bangardino, pero fue contundente.
Hasta los 20 minutos del primer tiempo, ambos equipos se midieron más de la cuenta. El juego se desarrolló mayormente en la mitad de la cancha, por momentos trabado y sin que ninguno arriesgara demasiado.
Cuando el reloj marcaba los 22 minutos, llegó la apertura del marcador. La jugada se inició por el carril izquierdo en los pies de Girard, quien, al llegar al borde del área grande, envió un centro cruzado hacia el segundo palo. Allí apareció Tello para bajarla y dejarle el gol servido a Giménez, que solo tuvo que empujarla sobre la línea para poner el 1 a 0.
A partir de la ventaja, el conjunto local decidió replegarse y cederle la iniciativa a Villa San Carlos. El equipo de Berisso comenzó a manejar la pelota con algunas triangulaciones, aunque sin lograr profundidad ni generar peligro sobre el arco defendido por Henricot.
Los dirigidos por Pablo Miranda adelantaron sus líneas y pasaron a jugar con tres en el fondo —Machín, Pontón y Ojeda—, soltando a los laterales Farías y Cañete. En la mitad de la cancha, Mussis y Acosta se encargaban de la distribución, mientras que en ofensiva se posicionaban Lugones, Pavía y Salinas.
Por su parte, el equipo local apostó al contragolpe, esperando aprovechar algún error en la última línea visitante o forzar situaciones de mano a mano con Pablo Bangardino, algo que terminaría sucediendo con el correr de los minutos.
En la parte complementaria, el desarrollo mantuvo una tónica similar. Villa San Carlos se mostró bien parado en el campo, aunque esta vez la generación de juego pasó principalmente por Franco Mussis y Alejandro Lugones. En defensa se sostuvo la misma línea de tres futbolistas que en la primera etapa.
Por su parte, los dirigidos por Alejandro Friedrich esperaban en su campo y apostaban a la contra, explotando el sector derecho con buenas asociaciones entre Girard y Giménez, intentando atacar a las espaldas de Pontón y Ojeda, aprovechando los espacios que dejaba la visita en el fondo.
Ante este panorama, el DT villero decidió mover el banco en busca de mayor peso ofensivo y generación de juego. Ingresaron Plastino, para conformar un doble nueve junto a Salinas, y Cairo, con el objetivo de asociarse con Mussis, en reemplazo de Pavía y Cañete. Sin embargo, la variante no dio resultado: el equipo mantuvo la tenencia, pero siguió careciendo de profundidad y claridad en los metros finales.
El conjunto local, en cambio, cada vez que avanzaba generaba peligro sobre el arco defendido por Pablo Bangardino, minutos antes del segundo tanto, también ingresaron Villagra y Garraza por Acosta y Pontón, buscando mayor presencia en ataque. Pero cuando aún se acomodaban, llegó el golpe: una pelota al vacío fue capitalizada por el número 10 local, que definió ante la salida de Bangardino para estirar la ventaja y propinar un duro mazazo.
A partir de allí, el nerviosismo comenzó a jugar su propio partido. La Villa perdió claridad, mientras que el rival manejó los tiempos. En ese contexto, Mussis vio la tarjeta amarilla y llegó a la quinta, por lo que no podrá estar en el próximo compromiso ante Argentino (Q).
Sobre el cierre, una jugada desafortunada terminó de sellar la tarde: Juan Cruz Villagra, molesto por una falta no sancionada, reaccionó de manera indebida y el árbitro Negrete no dudó en mostrarle la tarjeta roja. El delantero había estado apenas siete minutos en cancha.
Con el correr de los minutos, el encuentro se fue consumiendo. El dueño de casa consiguió su primera victoria en el torneo, mientras que San Carlos sumó su tercera derrota consecutiva y no logra levantar cabeza. Si bien la actitud mostró una leve mejoría, el resultado volvió a ser el mismo: derrota.
El desarrollo del partido dejó en claro una constante que comienza a repetirse: Villa San Carlos tiene la intención y por momentos el control, pero le falta profundidad y contundencia en los metros finales. En contrapartida, Defensores Unidos de Zárate fue práctico, efectivo y supo golpear en los momentos justos.
La derrota vuelve a exponer falencias que el equipo deberá corregir con urgencia si pretende cambiar el rumbo. La actitud mostró señales de mejora, pero no alcanza si no se traduce en resultados. El margen empieza a acortarse y el próximo compromiso será una nueva prueba de carácter para un equipo que necesita reencontrarse con su mejor versión
Cobertura del encuentro Celeste y Nada Más
Creditos de imagen Prensa Villa San Carlos




