El misterio en torno a la muerte de la joven policía Erica Valdez continúa sumando interrogantes y denuncias que podrían cambiar drásticamente el rumbo de la investigación judicial en Berisso. Aunque inicialmente el caso de la oficial de 34 años, quien apareció gravemente herida dentro de un puesto de vigilancia el pasado 9 de abril y falleció poco después, fue presentado bajo la hipótesis de un presunto suicidio, su entorno familiar rechaza de forma tajante esa versión, sostiene que se trató de un asesinato y apunta contra presuntas irregularidades en el manejo de la escena del hecho.

La sospecha familiar tomó mayor fuerza a partir del testimonio de el hermano de la víctima, quien reveló en declaraciones a los medios que las primeras palabras de la oficial tras el hecho contradicen por completo la teoría del suicidio.

Según relató el familiar, una mujer que transitaba en bicicleta por el lugar fue la primera en asistir a Valdez y llegó a escuchar de su propia boca la frase «me dispararon», antes de que arribaran los efectivos policiales al módulo de vigilancia ubicado sobre la avenida 60, en una zona cercana a las instalaciones de YPF.

A partir de este testimonio, comenzaron a tejerse diversas versiones que involucran supuestos movimientos extraños en el sector, posibles omisiones por parte de la fuerza y hasta la hipótesis de una presunta zona liberada, elementos que ahora la Justicia deberá esclarecer.

A esto se suma el hallazgo de una supuesta carta manuscrita atribuida a la joven policía, cuya filtración generó profundas dudas en la familia, ya que la imagen del texto circulaba entre el personal policial incluso antes de que el lugar fuera debidamente preservado, sembrando sospechas sobre quiénes ingresaron de forma previa al puesto de control.

El malestar de los allegados de Valdez también se enfoca en los tiempos de la Justicia, denunciando graves demoras en los peritajes fundamentales. De acuerdo con lo manifestado por su hermano, la prueba de pólvora recién tendría fecha de realización para el mes de junio, mientras que la apertura de los teléfonos celulares secuestrados quedó programada para noviembre, a pesar de que la propia familia ya facilitó las claves de acceso de uno de los dispositivos para agilizar el proceso.

En este complejo escenario, la investigación se concentra actualmente en los peritajes balísticos, los análisis forenses y el relevamiento de las cámaras de seguridad del Municipio de Berisso y de la planta de YPF, registros que se consideran piezas clave para reconstruir de manera precisa lo que sucedió aquella noche.

Mientras tanto, familiares, amigos y vecinos de la región se encuentran organizando una marcha para exigir justicia y el total esclarecimiento de una muerte que conmociona a la comunidad.

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