La dignidad de las personas no puede quedar subordinada a la velocidad de los cambios tecnológicos ni a los intereses de quienes concentran el poder económico. Esa fue una de las ideas centrales del encuentro “Magnífica Humanitas: la dignidad humana, el trabajo y la justicia social”, realizado en las instalaciones del CEVECIM de Berisso con la organización de la CGT Regional La Plata, Berisso y Ensenada. La actividad reunió al arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara; a Maia Volcovinsky, cosecretaria de Derechos Humanos de la CGT Nacional y secretaria adjunta de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación; y a Ignacio “Nacho” Bruno, secretario de Organización de la central obrera regional, junto a dirigentes sindicales, representantes de distintas organizaciones y referentes políticos e institucionales de la región.
El punto de partida fue la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, un documento que propone una reflexión sobre la custodia de la persona humana en tiempos de inteligencia artificial. La intención del encuentro no se limitó a una lectura religiosa o doctrinaria, sino que puso en discusión quién decide el rumbo del progreso tecnológico, quiénes se benefician de sus resultados y qué lugar ocupa la persona en ese proceso, permitiendo poner en diálogo la Doctrina Social de la Iglesia con la tradición del movimiento obrero para evitar que los avances técnicos se conviertan en herramientas de concentración de la riqueza, exclusión y pérdida de derechos.

Durante su intervención, monseñor Gustavo Carrara realizó un recorrido por la estructura de la encíclica, deteniéndose en los fundamentos teológicos, filosóficos y pastorales que sostienen la reflexión papal frente al avance de la inteligencia artificial. El arzobispo explicó la continuidad de este texto con la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia, desde la Rerum Novarum de León XIII hasta los desarrollos más recientes del magisterio social. Aclaró que el documento no considera a la tecnología como un enemigo ni propone un rechazo a la innovación, sino que reconoce sus posibilidades para mejorar la vida y aliviar tareas, advirtiendo sobre el riesgo de que el desarrollo técnico pretenda convertirse en el principio organizador de toda la sociedad.
Carrara remarcó que el fundamento de la dignidad humana reside en la creación y en la encarnación de Cristo, lo que otorga un valor irreductible a cada persona sin depender de su productividad, inteligencia, utilidad económica, capacidad de consumo o lugar en el sistema social. Asimismo, se detuvo en los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia: el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social, entendida esta última no como una consecuencia eventual del crecimiento económico, sino como una condición necesaria para que dicho crecimiento tenga sentido humano. También hizo hincapié en la verdad, el trabajo y la libertad, señalando que la expansión de las plataformas digitales y los sistemas automatizados modifica las formas de comunicación, condiciona la discusión pública y obliga a discutir en el mundo laboral las condiciones de empleo, la distribución de beneficios y la participación de los trabajadores en las decisiones.
En esa misma dirección, Ignacio Bruno puso el acento en la construcción colectiva y en la necesidad de que el desarrollo tecnológico esté subordinado al bien común. El secretario de Organización de la CGT Regional destacó que el propósito fue generar un espacio entre trabajadores y organizaciones para abordar la dignidad humana desde una perspectiva concreta vinculada a los derechos, el trabajo y la organización sindical. Sostuvo que la tarea fundamental no consiste en competir con las máquinas, sino en preservar aquello que nos constituye como personas, permaneciendo humanos a través de la defensa de la libertad, el amor, la responsabilidad, los vínculos y la dignidad. Afirmó que la innovación puede modificar las herramientas y las formas de producir, pero no debe determinar los fines de una sociedad, los cuales deben surgir de una decisión humana y colectiva donde los trabajadores sean protagonistas.
Sobre el final, Javier Astorga, quien moderó el encuentro, destacó el significado de la convocatoria dentro del trabajo que se viene desarrollando en Berisso para ampliar los espacios de participación y construcción colectiva. Señaló que la jornada representa un paso importante dentro de una serie de iniciativas con vecinas y vecinos para colectivizar la discusión sobre el modelo de comunidad y proyecto de ciudad solidario y equitativo que se quiere construir.
La jornada contó con una nutrida presencia institucional y política de la región. Participaron representantes de más de quince organizaciones gremiales, destacándose la presencia del SUPEH con su secretario general Nahuel Chancel al frente; los concejales del bloque PJ-Fuerza Patria; funcionarios municipales; la Comisión Permanente por la Memoria; la Asociación de Entidades Extranjeras, referentes políticos y sociales de Berisso y por supuesto, los integrantes de la institución anfitriona, el CEVECIM.




