Berisso se ha convertido en el escenario de una contradicción política difícil de digerir para el vecino que observa la realidad sin el lente de la militancia.

En las últimas horas, el Concejo Deliberante fue el epicentro de una puesta en escena donde el oficialismo y los gremios mayoritarios, como el Sindicato de Trabajadores Municipales, ATE y UPCN, se rasgaron las vestiduras denunciando la reforma laboral y el ajuste nacional de Javier Milei.

El argumento central de la dirigencia local es la defensa de las cajas jubilatorias ante el fantasma del regreso de las AFJP, una postura que suena heroica en los micrófonos, pero que se desmorona al analizar lo que sucede puertas adentro de la administración de Fabián Cagliardi.

La doble vara es asfixiante. Mientras el intendente y los referentes sindicales se muestran consternados por el destino de los pasivos a nivel país, en Berisso han sellado un pacto que condena a los jubilados municipales a un desierto de aumentos. Bajo la firma de estos mismos gremios que dicen combatir el ajuste, se acordó un esquema salarial, con bono y aumentos recién en abril o Mayo, que deja a los trabajadores pasivos sin ninguna actualización hasta el mes de mayo o junio, dependiendo de la celeridad administrativa.

Es decir, se les exige a quienes aportaron toda una vida que soporten seis meses de inflación galopante con ingresos congelados, mientras sus representantes se sacan fotos denunciando «el hambre» que viene desde afuera.

Durante la sesión de ayer, el clima en las «gradas» fue de un fuerte contenido político, con ATE aportando el marco necesario para el repudio a la iniciativa nacional, pero dejando entrever que la prioridad de los sindicatos no es el consenso laboral, sino la construcción de un enemigo externo para tapar las falencias de la gestión local.

Esta disonancia entre el discurso y la acción se vuelve aún más cínica cuando se observa que, la gestión de Cagliardi, con el aval de una cúpula sindical alineada, parece haber perfeccionado el arte de la distracción: se milita contra la reforma de Milei para que nadie note que, en la práctica, el ajuste más feroz sobre los jubilados de Berisso lo están ejecutando ellos mismos.

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