Hay un viejo refrán que dice que no se puede tapar el sol con las manos, pero las autoridades de la Escuela Secundaria N° 13 «El Carmen» parecen decididas a intentar lo imposible.
Tras la viralización de imágenes dantescas —una batalla campal en la puerta del establecimiento que involucró a alumnos, padres y personal escolar—, la respuesta institucional no fue la autocrítica ni el llamado a la reflexión profunda. Fue, insólitamente, culpar al mensajero.
En un descargo que roza el cinismo, el Equipo de Conducción de la E.E.S. 13 emitió un comunicado donde tilda de «irreal» la información que circula en medios digitales. Según los directivos, el conflicto «sucedió fuera de la escuela» y se cumplieron todos los protocolos de la Guía de Intervención. El texto oficial llega incluso a recriminar a la prensa por «generar preocupación». Sin embargo, cabe preguntarse: ¿Qué genera más preocupación? ¿Un video que muestra la realidad de la violencia escolar o una institución que niega los hechos mientras los alumnos se agreden en la vereda?
La narrativa oficial de la escuela se desmorona al contrastarla con el crudo testimonio de los padres. Mientras la dirección asegura que el hecho fue externo, las familias denuncian una realidad mucho más compleja y alarmante. Aseguran que la pelea en la calle fue solo el clímax de discusiones que comenzaron dentro de las aulas y pasillos.
«¿Por qué si ven que hay un despelote adentro los dejan salir igual para que se maten en la esquina?», cuestiona una madre con lógica aplastante.
La estrategia de abrir la puerta y que el problema pase a ser de la policía o de la calle parece ser la norma ante la falta de orden interno.
Aunque la escuela intenta encapsular el caos fuera de sus muros, la evidencia es irrefutable. Existen registros fílmicos de incidentes previos y actuales ocurridos dentro de los patios y aulas. Si estos videos no han inundado las redes de forma masiva en toda su crudeza, ha sido por una decisión ética de los medios y de los propios padres para preservar la identidad de los menores involucrados, no por falta de material probatorio.
La comunidad de El Carmen ama a su escuela y, precisamente por eso, le exige que deje de esconderse tras tecnicismos legales y guías de intervención que claramente no están frenando la escalada de violencia. Decir que la información «no es real» cuando hay heridos, gritos y una intervención policial en la puerta del colegio es, cuanto menos, una falta de respeto a las familias que confían la integridad física de sus hijos a la institución.
La violencia no se soluciona con comunicados que atacan a la prensa; se soluciona con presencia, con sanciones claras y con la honestidad de admitir que la convivencia escolar está en crisis.
Mientras la gestión de la E.E.S. 13 siga más ocupada en lavar su imagen pública que en garantizar la seguridad en sus pasillos, el riesgo de que uno de estos episodios termine en una tragedia irreparable seguirá latente.
La pregunta queda flotando en el aire de Berisso: ¿A quién intentan proteger realmente las autoridades? ¿A los chicos o a sus propios cargos?
Aquí el comunicado escolar completo:
El Equipo de Conducción de E.E.S. 13 » El Carmen» de la ciudad de Berisso aclara a la comunidad educativa que la información que circula en las redes sociales y medios digitales no son reales. Si bien ocurrió una pelea entre estudiantes de nuestra institución, ese hecho sucedió fuera de la escuela, aún así siguiendo los protocolos establecidos dentro de la «Guía de intervención», comunicación conjunta 1/23 se dió aviso al personal policíal y docentes intervinieron para frenar la situación. Es lamentable que medios que deberían informar con la verdad no sólo desinforman sino que generan mas preocupación. La escuela trabaja de manera incansable para que sea un lugar de paz y seguro.




