Las calles de Berisso se vistieron de fiesta en el marco de una nueva edición de la emblemática Carrera del Inmigrante, la cita atlética por excelencia que engalana el programa de la Fiesta Provincial del Inmigrante. La competencia, cuya largada tuvo lugar a las 8:00 de la mañana desde el Parque Cívico en la intersección de Avenida Montevideo y calle 11, convocó a cientos de deportistas y entusiastas que desafiaron el circuito urbano. El evento, organizado de manera conjunta por el Municipio local y el Círculo de Atletas Platenses, volvió a honrar las raíces multiculturales de la Capital Provincial del Inmigrante, uniendo el esfuerzo físico, la memoria histórica de las colectividades y la pasión del atletismo en trazados competitivos y participativos.

Más allá del multitudinario despliegue organizativo y la entrega de cada uno de los competidores que cruzaron la meta, la jornada estuvo marcada por historias personales que trascienden el cronómetro. El gran protagonista de la fecha fue Alexis Cabral (en Instagram @alexisrun1), un atleta y corredor de calle originario de la provincia de Buenos Aires, radicado en la localidad de Guernica, partido de Presidente Perón. Como integrante del grupo JM Corredores, Cabral es un participante habitual de las pruebas de 10K y competencias de medio fondo en el circuito bonaerense, sumando presencia en eventos atléticos de localidades como Guernica, Maipú, Zárate y la zona del Gran Buenos Aires.

La travesía hacia Berisso no estuvo exenta de sacrificios. Tras no poder descansar la noche previa, se levantó a las 4:00 de la mañana habiendo dormido apenas dos horas y emprendió viaje hacia la prueba con cansancio, sueño y sin albergar desmedidas expectativas. Su planificación inicial era encarar el recorrido con tranquilidad y sin presiones. Sin embargo, a medida que avanzaban los primeros kilómetros a un ritmo sostenido cercano a 3:40 por kilómetro, el cuerpo comenzó a responder de forma notable y las sensaciones físicas mejoraron de manera progresiva en cada tramo.

Con la indumentaria distintiva de JM Corredores marcada con el dorsal 548, Cabral comenzó a registrar parciales sorprendentes: 3:35, 3:33, 3:28 y hasta 3:25 minutos por kilómetro. Esa aceleración constante lo llevó a cruzar la línea de meta en un tiempo oficial de 35 minutos y 50 segundos, logrando un ritmo promedio global de 3:34 por kilómetro. La marca le permitió adjudicarse el quinto puesto en la clasificación general absoluta y el segundo lugar en su categoría, quebrando la barrera de los 3:35/km y estableciendo su mejor marca personal (PB) tras llegar a la competencia con un antecedente de 36:32.

Apenas cruzó la meta frente a la sede de la Sociedad Italiana, el desgaste, la falta de descanso acumulada y la magnitud de la hazaña desencadenaron un desborde emocional. Al caminar unos pocos metros buscando aire y apoyado sobre las vallas de seguridad, rompió en un llanto incontrolable de desahogo que se extendió durante cuatro minutos. Mientras sus pares de ruta lo felicitaban y un compañero de competencia marcado con el dorsal 588 le confirmaba emocionado que habían conseguido su mejor registro personal con un tiempo de 3:57/km, Cabral, envuelto en lágrimas con la gorra blanca y los anteojos de sol puestos, apenas podía articular palabras para responder que estaba profundamente emocionado. En ese instante de compañerismo puro y abrazos reconfortantes, el atleta bonaerense confesó que no esperaba semejante rendimiento habiendo dormido solamente dos horas.

Desde que comenzó a dedicarse al atletismo de calle hace cinco años, Cabral soñaba con sostener ritmos que en sus inicios le parecían imposibles, teniendo como meta histórica alcanzar los 3:35 por kilómetro. Alcanzar finalmente ese objetivo en un día donde todo indicaba que las condiciones no eran las ideales convirtió la jornada berissense en un recuerdo imborrable. La conmovedora imagen del corredor de Guernica, exhausto pero radiante frente al edificio histórico, sintetiza el espíritu del atletismo de calle: una combinación indisoluble de esfuerzo diario en los entrenamientos, superación de límites y la recompensa incomparable de alcanzar aquello por lo que tanto se trabaja.

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