La tranquilidad de Villa Progreso se ha visto seriamente afectada en las últimas semanas tras una seguidilla de hechos delictivos que mantienen en alerta a la comunidad de Berisso.

El último episodio, registrado en un parte oficial del Destacamento local, da cuenta del daño sufrido por una jubilada de 75 años domiciliada en la zona de calle 125. Según la denuncia, autores ignorados ingresaron al patio delantero de su vivienda y tajearon una pileta de lona, un acto de vandalismo que se suma a la creciente lista de incidentes en la zona.

Más allá de los daños materiales, la preocupación de los residentes radica en la modalidad de los delitos. En los últimos días se han reportado múltiples «escruches» —robos en viviendas en ausencia de sus moradores—, lo que ha generado un clima de desprotección.

Los vecinos señalan que los responsables son, en su gran mayoría, menores de edad. En este contexto, el reclamo social apunta directamente al control de la nocturnidad: exigen que se sancione severamente a los comercios que venden alcohol a menores, señalando este factor como un detonante de las conductas violentas y los robos en el barrio.

Respecto al rol de las fuerzas de seguridad, los damnificados destacan la «buena predisposición» de los efectivos del Destacamento Villa Progreso, pero advierten sobre una falencia estructural grave. «Les faltan móviles propios para patrullar», explican los vecinos, quienes aseguran que la seguridad del área depende excesivamente del Comando de Patrullas de Berisso, cuya respuesta no siempre llega a tiempo ante la urgencia de los llamados.

Mientras tanto, el barrio espera una respuesta integral que incluya mayor presencia policial y políticas de prevención para frenar una escalada delictiva que parece no tener techo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *