Un insólito episodio en el Aeroparque Jorge Newbery concluyó con la detención de un comerciante de 46 años, imputado por el delito de intimidación pública. El operativo se desencadenó luego de que el hombre abandonara de manera intencional una conservadora portátil en una zona concurrida de la terminal aérea, lo que obligó a desplegar de inmediato los protocolos antibomba del Grupo Especial de Control de Explosivos y Armas Especiales (GEDEX) y a evacuar temporalmente la zona.

La alarma se encendió cuando el personal de seguridad detectó la conservadora con una misteriosa inscripción en la tapa que hacía alusión a un secuestro. Tras el despliegue del cuerpo especializado y el descarte de material inflamable o explosivo, las autoridades abrieron el recipiente y descubrieron en su interior un riñón envuelto en hielo. Los peritajes forenses confirmaron posteriormente que el órgano no correspondía a un ser humano, sino que era de origen vacuno o porcino.

Mediante la revisión de las cámaras de seguridad del aeropuerto y el entrecruzamiento de datos de patentes, las fuerzas de seguridad rastrearon la huida del sospechoso. Las pistas condujeron a los investigadores hasta un vehículo registrado a nombre de Pablo D. F. en la localidad de Berisso, donde finalmente se concretó su arresto.

Al momento de ser indagado por la Justicia Federal, el acusado argumentó que todo se había tratado de una chiste dirigido a una amiga que estaba por tomar un vuelo. Sin embargo, la gravedad de las interrupciones operativas en la estación aérea y la alarma generada derivaron en su procesamiento judicial por el delito de intimidación pública, embargandosele 8 millones de pesos por el costo ocasionado por la broma, quedando a disposición de la fiscalía competente mientras se evalúan las consecuencias legales y los costos posteriores del desmedido operativo de seguridad.

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