La hipocresía del intendente Fabián Cagliardi vuelve a quedar al descubierto de la forma más tajante: con documentación oficial y la propia desesperación de sus voceros. En un intento desesperado por salir al cruce de las publicaciones periodísticas sobre la construcción de un nuevo edificio municipal, Cagliardi tildó de “totalmente falsa y malintencionada” la información, argumentando que jamás se diseñó un proyecto de esa índole, apelando al gastado discurso de que «primero se deben resolver los problemas de los vecinos» y culpando sin rodeos a la prensa de «jugar políticamente» para «hacer daño a la gestión».
Sin embargo, las resoluciones oficiales desmienten taxativamente las palabras del jefe comunal. En el expediente y documento del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires, correspondiente a la Licitación Pública N° 15/2026, consta literalmente en su Artículo 1º la aprobación y adjudicación de la obra denominada “Casa de la Provincia – Puesta en Valor del Palacio Municipal Ex Hilandería” en el partido de Berisso. Además, en el Artículo 3º se detalla la adjudicación a la empresa INSA S.A. por una suma base de $5.920.815.912, que sumada a la dirección de obra, la reserva legal y el embellecimiento, alcanza un costo colosal de $6.216.856.707,60 con un plazo de ejecución de 540 días corridos. La firma y el papel sellado dejan al descubierto el burdo intento del intendente de catalogar como «operación mediática» lo que en realidad figura en los registros de la administración pública provincial.
Esta constante recurrencia a victimizarse y arremeter airadamente contra el periodismo ubica a Fabián Cagliardi en un terreno identitario sorpresivamente similar al del presidente Javier Milei. Aunque embanderados en doctrinas opuestas, ambos dirigentes apelan a la misma estrategia ante el acoso de la realidad: culpar sistemáticamente a los medios de comunicación, tildar cualquier informe desfavorable como maniobra malintencionada y denigrar el rol periodístico en lugar de brindar explicaciones claras frente a los documentos que contradicen sus discursos.
Para mayor contradicción, mientras el intendente desmentía de forma tajante el proyecto, sus propios funcionarios salieron durante la misma jornada a realizar un esfuerzo denodado y desgastante por justificar la obra. Con argumentos insostenibles y frases descollantes que van desde «se gasta mucho en alquileres y esto va a ayudar», pasando por excusas al estilo de «son proyectos que vienen así, ¿qué querés que diga que no?», hasta llegar a la osadía de repasar en medios afines la historia del inmueble desde la gestión de Eugenio Juzwa para recordar desde cuándo se anhela transformar la ex Hilandería en el «Palacio Municipal», el gabinete municipal terminó desnudando la maniobra. La contradicción interna expone a una gestión desconectada, donde la narrativa para desacreditar a la prensa choca de frente con los actos administrativos y los propios discursos que intentan respaldarlos.




