A seis meses del inicio del conflicto laboral, los trabajadores despedidos de la empresa Acerías Berisso llevaron a cabo una nueva movilización para exigir su reincorporación o el pago de las indemnizaciones adeudadas.
La protesta, realizada el 2 de abril de 2026, también se dirigió contra la decisión de la firma de reabrir sus puertas manteniendo deudas salariales y con una dotación de personal reducida.
La marcha comenzó en las inmediaciones de la planta fabril, ubicada en la calle 128 entre 4 y 5, y se extendió hasta la intersección de la avenida 60 y 129.
Durante el recorrido, los manifestantes realizaron cortes parciales de tránsito y distribuyeron volantes informativos para visibilizar su situación ante conductores y peatones. Carteles con consignas como «Tocá bocina contra los despidos» y «Acerías Berisso estafadores, paguen a la gente» buscaron sumar apoyo a la causa que afecta a más de 50 familias de la región.
Los operarios despedidos contaron con el acompañamiento de trabajadores de otras empresas como Fate y Astillero Río Santiago, así como de diversas agrupaciones sociales y universitarias.
También se hicieron presentes dirigentes de partidos políticos y sindicatos, entre ellos Néstor Pitrola del Polo Obrero, Christian Castillo del PTS-FIT U, y representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) La Plata, la UTEP y la FULP.
En declaraciones a 0221.com.ar, el apoderado legal de Acerías Berisso, Sebastián Lemme, manifestó la voluntad de los socios de «reabrir y dar trabajo de a poco». El abogado aseguró que no se presentará la quiebra y que la metalúrgica volverá a producir, aunque con un plantel reducido.
Pese a sostener que «todos fueron despedidos con causa», afirmó que se negociará la salida de cada trabajador. La fábrica permanece paralizada desde octubre de 2025, tiempo durante el cual los empleados no han percibido sus haberes.
Por su parte, los trabajadores despedidos mantienen un estado de alerta y desconfianza ante las declaraciones del representante de la empresa. Sospechan que la intención real es operar con un mínimo de personal y no cumplir con los pagos correspondientes, o incluso mudar la producción. Para evitar lo que denominan un «vaciamiento», mantienen guardias constantes en las puertas de la fábrica.
Desde el directorio de la empresa argumentan dificultades para acceder a la planta debido a presuntas amenazas de operarios que residen en el barrio. Sostienen que retomar la producción es crucial para generar los fondos necesarios que permitan negociar la salida de los despedidos.
Sin embargo, Carlos Lazarte, delegado de la UOM en Acerías Berisso, recordó un intento previo fallido de operar con personal reducido. «Quisieron volver a abrir con 12 personas y fracasó totalmente. Ahora, con 7 personas, pagarle a 45, es como que no dan los números», concluyó.




