A partir del próximo lunes 4 de mayo, los usuarios de transporte público en La Plata, Berisso y Ensenada enfrentarán un nuevo incremento en las tarifas. El Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires definió un ajuste del 11%, una cifra que surge de combinar la actualización mensual por inflación con un recargo extraordinario para intentar sostener un sistema que atraviesa una profunda crisis operativa y que se espera aparezca pronto en el boletín oficial.
Con este cambio, que será oficializado en las próximas horas, el boleto mínimo para el tramo de 0 a 3 kilómetros pasará de los actuales $948,91 a un valor de $1.053,30 para aquellos pasajeros que cuenten con su tarjeta SUBE debidamente registrada.
Esta suba representa casi el doble de lo que establecía la fórmula de actualización vigente hasta el momento. Habitualmente, el ajuste se calculaba sumando el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires, que en el último registro fue del 3,4%, más un adicional del 2%.
Sin embargo, ante el fuerte incremento en el costo de los combustibles y las presiones por acuerdos salariales, las autoridades decidieron sumar un 5,6% extra de carácter extraordinario. Según trascendió, inicialmente se evaluó un ajuste superior al 20%, pero se optó por una cifra más moderada para evitar un impacto aún más demoledor en el bolsillo de los usuarios y una caída masiva en la demanda del servicio.
Para el resto de los tramos con tarjeta registrada, el esquema se elevará a $1.149,84 para recorridos de 3 a 6 km; $1.244,24 entre 6 y 12 km; $1.332,51 para viajes de 12 a 27 km y llegará a un máximo de $1.406,07 para distancias superiores a los 27 km.
Por su parte, la brecha para quienes no tienen la SUBE nominalizada será todavía más marcada, partiendo desde los $1.674,73 para el tramo más corto y escalando hasta los $2.235,65 en el trayecto más largo. En tanto, los beneficiarios de la Tarifa Social pagarán un mínimo de $473,98 y un máximo de $632,73.
El nuevo cuadro tarifario se implementa en un contexto de incertidumbre para el transporte público regional. Las empresas del sector advierten que el alza del pasaje no soluciona el déficit financiero provocado por la quita de subsidios nacionales y el aumento de los gastos operativos.
Existe una preocupación creciente sobre el efecto de estas subas, ya que suelen derivar en una reducción de frecuencias y en una merma en la cantidad de pasajeros, lo que profundiza el círculo vicioso de un sistema que lucha por mantenerse a flote mientras el costo de movilidad en la capital bonaerense alcanza niveles históricos.




