Durante la jornada de ayer, una fuerte alerta amarilla por vientos mantuvo en vilo a la región, registrándose ráfagas que alcanzaron los 65 km/h durante la tarde.
Ante este escenario, la guardia de Defensa Civil desplegó un operativo especial para dar respuesta a los cerca de 35 llamados que ingresaron por parte de los vecinos.
El personal de emergencia trabajó intensamente para neutralizar diversas situaciones de peligro, centrando sus esfuerzos en la prevención de riesgos eléctricos, el aseguramiento de postes inclinados y la remoción de ramas caídas que obstaculizaban la vía pública.
Según informaron fuentes oficiales, en todos los casos se logró eliminar el riesgo inmediato, procediendo luego a derivar cada reclamo a las empresas prestadoras de servicios correspondientes para las reparaciones definitivas.
Debido a que la vigencia de la alerta meteorológica aún persiste, las autoridades confirmaron que la guardia se mantiene reforzada y en estado de vigilancia para asistir ante cualquier eventualidad que pueda surgir en las próximas horas.
Se recomienda a la población extremar las precauciones y asegurar cualquier elemento que pueda ser desplazado por el viento.




