El reciente descubrimiento de un cráneo humano en las costas de la Isla Paulino, en Berisso, ha encendido las alarmas en el entorno de Marta Ramallo, madre de Johana, la joven desaparecida en 2017.
Ante la posibilidad de que el hallazgo esté vinculado a la causa, los abogados representantes de la familia, Ignacio Fernández Camillo y Andrés Noetzly, han tomado medidas inmediatas para seguir el avance del expediente que tramita en la fiscalía de Betina Lacki.
El resto óseo fue encontrado por vecinos sobre la playa, en una zona donde el movimiento de mareas y sedimentos del Río de la Plata suele dejar al descubierto restos antiguos. Según trascendió, la querella solicitará acceso formal al sistema SIM para conocer el estado actual de las actuaciones y los resultados de las primeras pericias oficiales.
La prioridad de los letrados es confirmar fehacientemente si el elemento encontrado es de origen humano o si se trata de una pieza artificial. En caso de ratificarse que son restos óseos biológicos, el protocolo de la familia Ramallo es claro: primero se deberá determinar el sexo del cráneo y, únicamente si los resultados indican que perteneció a una mujer, se exigirá un cotejo de ADN con el material genético de Johana.
Cabe recordar que la conexión con Berisso no es casual para la familia, ya que los únicos tres restos óseos que se recuperaron de la joven hasta la fecha fueron hallados, precisamente, en las costas de dicha localidad. Por este motivo, cualquier hallazgo de esta índole en la zona genera una vigilia inmediata por parte de sus allegados en la búsqueda de la verdad.




