En una reciente declaración que marca un nuevo rumbo para los medios estatales, el ex vocero presidencial, hoy Ministro, Manuel Adorni, confirmó que el Gobierno nacional ha decidido avanzar con una reestructuración profunda de la Televisión Pública.

Según explicó el funcionario, la imposibilidad legal de privatizar la señal en el corto plazo ha llevado a la administración a optar por un recorte drástico de sus gastos operativos, bajo la premisa de que, ante la falta de opciones para transferirla al sector privado, la única alternativa es reducir el costo fiscal al mínimo posible.

Adorni señaló que, como parte de este proceso, se implementarán mecanismos de retiros voluntarios y otros procedimientos administrativos para achicar la planta de empleados.

Además, reveló que el canal dejará de llamarse Televisión Pública para adoptar una nueva denominación, una medida que calificó como «simbólica» para representar el inicio de esta etapa. Aunque evitó dar el nombre definitivo, subrayó que el cambio busca despegar a la señal de lo que el Gobierno considera una carga ideológica impuesta por gestiones anteriores.

El vocero fue contundente al referirse a la situación de los medios públicos, afirmando que han sido utilizados históricamente como «cajas políticas» y «bolsas de trabajo».

En ese sentido, ratificó la orden de retirar toda cartelería con contenido ideológico de los edificios estatales. Adorni reconoció que estas medidas enfrentan una fuerte resistencia interna, pero aseguró que el objetivo final es la eficiencia y la eliminación de gastos que el Estado no puede seguir sosteniendo, sin descartar que, en un futuro, se pueda «bajar la llave» definitivamente si la situación lo requiere.

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