En solo un mes y medio, el espacio de oposición gremial entregó más de cien bolsas de mercadería a empleados activos y jubilados de la comuna. Sin embargo, revelan que la comisión directiva del Sindicato impone un clima de amedrentamiento: para no perder beneficios como el bono, los trabajadores deben asistir a buscar la ayuda social a escondidas y por puertas laterales.

En un escenario socioeconómico complejo donde el sueldo ya no alcanza y los servicios básicos golpean el bolsillo de las familias berissenses, la contención social en el empleo público local ha tomado un cariz tan urgente como doloroso. La Agrupación Municipal Celeste y Blanca de Berisso —el espacio opositor a la conducción actual del Sindicato de Trabajadores Municipales (STMB)— viene sosteniendo una intensa red de asistencia comunitaria. Sin embargo, la labor solidaria de sus integrantes se choca a diario con una dura realidad: las persecuciones, el amedrentamiento y las amenazas por parte de la cúpula gremial oficialista.
Durante el último mes y medio, desde su local central, la agrupación logró entregar más de cien bolsas de mercadería a trabajadores activos de las distintas dependencias municipales y a jubilados que atraviesan una situación crítica. La asistencia nace de la autogestión y la solidaridad de los propios pares, un trabajo a pulmón que refleja tanto el nivel de abandono como el estrecho lazo de empatía construído entre los empleados de la comuna.
La caridad “a escondidas”: miedo a perder el bono
El dato más alarmante no pasa por el número de insumos entregados, sino por las condiciones a las que deben someterse los trabajadores para recibir una ayuda básica de alimentos. Según denuncian desde la conducción de la Agrupación Celeste y Blanca, el oficialismo gremial ejerce una persecución abierta sobre todo aquel que intente acercarse a la sede de la oposición.

“Los compañeros necesitados tienen que venir escondidos a buscar la mercadería porque el gremio los persigue si vienen al local. Es triste y es grave: no pueden venir cuando está abierto, tienen que venir a escondidas. De diez compañeros, ocho me llaman al privado y los tengo que atender por la puerta del costado”, explicaron referentes del espacio.
La represalia no queda solo en la descalificación política. El mecanismo de control utiliza la quita de beneficios de asistencia económica directa para disciplinar la necesidad. “Si en el gremio ven o se enteran de que vinieron al local a buscar mercadería, no le dan más el bono. Esa es la verdad y da muchísima bronca. Son tan sinvergüenzas que está pasando eso y los compañeros tienen miedo”, agregaron con indignación.
Contención a activos y pasivos con la mirada puesta en 2027
El despliegue territorial y la contención que lleva adelante la Celeste y Blanca abarca tanto a quienes revistan en la planta activa del municipio como al sector pasivo (jubilados y pensionados), un colectivo históricamente vulnerado por la depreciación de los haberes.

A pesar del clima de represalias que busca invisibilizar el acercamiento, desde el espacio opositor destacan que se está generando un vínculo contundente y cercano con las bases, donde la entrega de insumos es solo una arista de un esquema de acompañamiento mutuo y contención gremial genuina.
Con miras a los comicios del Sindicato de Trabajadores Municipales previstos para el 2027, la Agrupación Celeste y Blanca remarca que el trabajo actual —hecho a fuerza de donaciones de los propios pares y sin recursos institucionales— es el cimiento de la gestión que pretenden asumir.
“Hoy no somos nada formalmente, somos simplemente compañeros municipales que recibimos colaboración e intentamos contener desde nuestro lugar humilde. Pero cuando estemos al frente de nuestra institución en el 2027, vamos a poder estar desde otro lugar, apoyando y colaborando con muchísima más fuerza que ahora”, sintetizan desde la agrupación.
En la cuna del movimiento obrero, la necesidad urgente de los trabajadores y la prepotencia de las viejas prácticas gremiales colisionan día a día. Mientras tanto, en la puerta lateral de un local, la solidaridad se sigue abriendo paso para que a ningún municipal le falte un plato de comida en la mesa.




