Un audaz delincuente protagonizó un doble hecho de inseguridad en un local de pilates ubicado en la calle 164, entre 11 y 12. En una primera instancia, el malviviente intentó ingresar al comercio con intenciones de robo, pero la rápida activación de la alarma frustró sus planes y lo obligó a escapar del lugar de inmediato. A pesar de la huida, los propietarios del establecimiento comercial advirtieron el intento de intrusión al revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad, que registraron con claridad los movimientos del sospechoso.

Sin embargo, lejos de darse por vencido y con la «sangre en el ojo», el delincuente regresó al mismo comercio un par de días después para consumar el delito. Esta vez asistió preparado para neutralizar las medidas de seguridad: utilizando una tijera o un elemento cortante similar, dañó el cableado de la cámara de seguridad delantera para evitar volver a ser filmado. Posteriormente, violentó una ventana lateral para ganar acceso al interior del salón de pilates.

Una vez dentro de las instalaciones, el atacante se tomó el tiempo necesario para desvalijar el lugar, logrando alzarse con un botín compuesto por 30.000 pesos en efectivo, un televisor de 24 pulgadas, una estufa, una garrafa de 10 kilos y una computadora de escritorio completa. Tras concretar el millonario robo, el implicado se dio a la fuga y las autoridades ya trabajan para intentar identificarlo a través de las pruebas recolectadas.

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